El aeropuerto de Quito acogió el pasado 22 de julio a dos aves rapaces en estado de vulnerabilidad que fueron rescatadas en la provincia de Sucumbíos por el Ministerio del Ambiente.

Quiport

El aeropuerto de Quito acogió el pasado 22 de julio a dos aves rapaces en estado de vulnerabilidad que fueron rescatadas en la provincia de Sucumbíos por el Ministerio del Ambiente. En esta ocasión se recibió un gallinazo rey (Sarcoramphus Papa), de la familia de los cóndores con una herida en las alas y un águila pescadora (Pandion Haliaetus) a la que le cortaron varias plumas. Estos ejemplares ingresaron al centro de rehabilitación de aves rapaces establecido en las instalaciones del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito dentro de su programa de Control de Fauna, que utiliza la cetrería como método principal.

El centro de rehabilitación, el primero especializado en rapaces en Ecuador, está adecuado para realizar varios tipos de tratamiento de recuperación para estas aves gracias a sus instalaciones, amplio espacio y personal científico – técnico altamente capacitado y especializado de la organización Faunaetus, contratada por Quiport para manejar el Control de Fauna del aeropuerto.

El principal objetivo cuando se recibe un ave es rehabilitarla y reinsertarla en su hábitat, sin embargo en algunos casos llegan aves que ya han tenido demasiado contacto con humanos y no pueden ser reinsertadas; en esos casos las aves podrían ingresar y ser parte del programa de control de fauna del aeropuerto, lo que les garantiza condiciones de vida muy favorables, pues pueden volar y mantenerse activas, lo que no ocurre por ejemplo en la mayoría de zoológicos.

Las aves que llegan para ser rehabilitadas en el aeropuerto son tratadas con diversas técnicas, como por ejemplo: injertos de plumas, engorde y musculación; en el caso de aves que no puedan ser reinsertadas en su hábitat, además reciben adiestramiento y entrenamiento para que ejecuten técnicas de disuasión.

El proceso de rehabilitación de las dos aves rescatadas durará aproximadamente un mes, antes de reinsertarlas a su hábitat natural.