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El yoga cultiva el cuerpo, la mente y el alma. Es una disciplina nacida en la india que mejora la fuerza, la resistencia y la elasticidad. Para reconocer que eso es cierto bastan unos minutos de práctica. Más que una práctica, el yoga es un estilo de vida.

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El yoga, con sus diversas prácticas físicas, espirituales y meditativas, tiene grandes y beneficios en nuestro bienestar integral. El yoga es un sistema holístico que trabaja en todos los planos.

En el físico, entre otras cosas, nos hace más conscientes de los ritmos y necesidades naturales del cuerpo, fortalece los músculos y huesos, retrasa el proceso de envejecimiento, aumenta la energía vital, da flexibilidad y equilibrio, oxigena y limpia nuestros órganos, beneficia nuestro sistema cardiovascular, endÓcrino, digestivo y respiratorio, abre los canales energéticos y equilibra los chakras.

En el plano mental disminuye el estrés, favorece la concentración, la capacidad de razonamiento y nos levanta el ánimo. También nos trae armonía interior, que muchas veces nos ayuda a dormir mejor, disminuye la tendencia a reaccionar con rabia o tristeza ante las situaciones, ayuda a la superación de miedos y a tener un pensamiento positivo.

El equilibrio interior y la apertura de corazón repercuten no sólo en una mejor forma de relacionarse con el mundo, y una mejor experiencia vital, sino también en la salud física.

Les explicaremos con más detalle cuáles son los beneficios en nuestra mente y cuerpo, que son los efectos más prácticos y que le interesan a más personas.

Vivimos en una sociedad apresurada, en la que predomina un estado de tensión continuo, al que podemos añadir una sensación de estrés y rapidez.

Necesitamos relajarnos, desprendernos de este tiempo de hiperactividad y escucharnos a nosotros mismos, a nuestro yo.

De este modo, descubriremos qué es lo que realmente necesitamos, qué nos pide nuestro cuerpo y qué nuestra alma.

De lo contrario, esta forma de vida nos conducirá al sufrimiento y a padecer cualquiera de los trastornos psicológicos y físicos existentes. Ya lo decía un proverbio chino: La tensión es quien crees que debes ser. La relajación es quien eres.