Un sospechoso involucrado en la muerte de dos estudiantes en Latacunga fue capturado gracias a las investigaciones de la Fiscalía y la Policía. El hombre de 42 años fue llevado al Centro de Rehabilitación Social de Cotopaxi.

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Los cuerpos fueron hallados en este bosque en San Marcos, Latacunga - Créditos: El Comercio, Cortesía de Patricio Viera

El cadáver de Bertha Estefanía Chicaiza, reportada como desaparecida el 18 de diciembre del 2018, fue encontrado el 4 de enero del 2019. El cuerpo de Yesenia Estefanía Reinoso, desaparecida el viernes 29 de marzo, fue hallado el 30 de marzo en el mismo sector, un bosque cerca de la comunidad San Marcos Chico, parroquia de Latacunga, en la Sierra de Ecuador.

Los crímenes de las jóvenes estudiantes universitarias conmocionaron a la población. Investigaciones de la Fiscalía y la Policía condujeron el viernes 17 de mayo del 2019 a la captura de un hombre, quien fue trasladado hasta el Centro de Rehabilitación Social de Cotopaxi.

El sospechoso fue capturado en una casa del barrio Río Blanco Alto, en la parroquia rural de Tanicuchi, norte de Latacunga. Los agentes de la Policía Nacional encontraron en la vivienda 19 teléfonos celulares y documentos personales de las dos estudiantes de Enfermería, cuyos cuerpos fueron hallados con signos de violencia en el bosque ubicado en el límite de las parroquias Juan Montalvo y Aláquez.

Los familiares reportaron a las autoridades la desaparición de las alumnas. Yesenia, de 21 años, cursaba Enfermería en la Universidad Técnica de Ambato. Al final de la tarde del 29 de marzo del 2019 tomó un bus en la terminal terrestre de la capital de Tungurahua; llegó a Latacunga y allí tomó el bus Sultana de Cotopaxi para ir hasta San Marcos, donde residía.

La joven debía caminar un trayecto de un kilómetro desde la parada de bus hasta su casa. Llamaron a su celular y no contestó. El sábado 30 de marzo, cerca de las 09:00, Jorge Reinoso, padre de Yesenia, intentó denunciar la desaparición de su hija, pero le informaron que debía esperar 48 horas. Esa tarde encontraron el cuerpo sin vida de la joven; había sido estrangulada. Bertha tenía 18 años. Su cadáver no pudo ser reconocido por los familiares.

Una mujer de la comunidad encontró restos humanos en el bosque, a solo 200 metros de la casa de la familia Chicaiza. En la zona se hallaron la mochila de la joven y parte de la ropa que vestía el día de su desaparición.  En un barrido por el bosque hecho por 25 estudiantes de la Academia de Formación de la Policía, se hallaron partes de un cuerpo de mujer, huesos del cráneo, pies, extremidades, costillas.

Se requirieron análisis de ADN. Los investigadores de la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) de la Policía en Cotopaxi presumen que se trató de crímenes vinculados a asaltos. El testimonio de un testigo protegido condujo al sospechoso, identificado como Mario Fernando B., de 42 años.

Las autoridades policiales indagan si el testigo participó en los crímenes. Se presume que alguien ayudó al autor a ubicar a las víctimas. La Fiscalía formuló cargos contra Fernando B., en dos audiencias, por las muertes de las jóvenes universitarias. Según la Policía, el detenido no registra antecedentes penales y según los familiares de las víctimas convivía con una mujer en Aláquez.

Según la Fiscalía de Cotopaxi, se trataría de un robo con muerte. En el artículo 189 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) reza: «Si a consecuencia del robo se ocasiona la muerte, la pena privativa de libertad será de veintidós a veintiséis años».

Fuente: El Comercio – Nota Original: LINK