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“Yo estoy bien. No se preocupen. Buscarán humillarnos y hacernos pasar un mal rato, pero una monstruosidad así JAMÁS prosperará en un Estado de Derecho como Bélgica”.

Esa fue la respuesta que el expresidente Rafael Correa emitió, usando su cuenta de Twitter, una vez que la jueza Daniella Camacho ordenó, el lunes último, que se le modificara la medida cautelar de presentación periódica que incumplió por una orden de prisión preventiva que incluía la emisión de una difusión roja contra él, para que Interpol lo detenga con fines de extradición.

Dentro de la instrucción fiscal que investiga el secuestro del político Fernando Balda, en Colombia en 2012, esta es la segunda vez que Camacho ordena una prisión preventiva, atada a una difusión roja y a un proceso de extradición.

La primera orden de este tipo la emitió el 31 de mayo pasado contra Pablo Romero, exsecretario de Inteligencia (Senain).

El internacionalista Carlos Estarellas coincide con el exmandatario en que Bélgica es un país donde se cumple la ley, por lo que “está seguro” de que actuarán frente a un pedido de extradición contra Correa. Más aún, dice, cuando existe un convenio de extradición vigente entre Ecuador y Bélgica, suscrito el 28 de mayo de 1887.

Según Estarellas, aunque la difusión roja y el pedido de extradición nacen de solicitudes de la jueza del caso a través de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), ambos son temas paralelos. No ve necesario que Interpol ubique a Correa, pues él ya ha indicado en qué país está. Cree que Ecuador debería pedir la extradición directamente a Bélgica.