Se espera que el presidente estadounidense y su homólogo ruso discutan en privado sobre los conflictos en Siria y Ucrania, el desarme nuclear y la presunta interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales de 2016.

Efe

Donald Trump y Vladimir Putin llegaron este lunes al Palacio Presidencial de Helsinki para una cumbre muy esperada en la que todas sus declaraciones y gestos son observados con lupa, en un escenario de tensión.

En su primera aparición conjunta ante las cámaras, el presidente estadounidense lo felicitó por una «magnífica» organización del Mundial, finalizado el domingo. También destacó la importancia de la cooperación y se refirió al presidente chino, Xi Jinping, como «nuestro amigo mutuo». Además, admitió que la relación entre Washington y Moscú no pasa por su mejor momento.

La cita, inicialmente prevista para las (10.20 GMT), presentó demoras por la tardanza de Putin, quien el domingo estuvo en la final del Mundial. La agenda continúa con una reunión a solas entre los dos líderes, en la que durante hora y media únicamente estarán acompañados de sus intérpretes.

Posteriormente, los mandatarios mantendrán un almuerzo de trabajo junto a ministros y asesores, seguido de una conferencia de prensa conjunta.

La cumbre en la capital finlandesa tendrá como telón de fondo unas deterioradas alianzas occidentales, la investigación sobre la intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses y el temor a que la agresión de Moscú quede impune.

Inmune a las críticas de la oposición estadounidense, Trump se sentará nuevamente cara a cara con Putin, el autoritario líder por quien ha expresado admiración.

Se espera que los dos mandatarios hablen sobre Siria, donde Washington quiere limitar la presencia militar iraní, y confía en que Rusia ejerza influencia sobre Teherán en ese sentido.