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La orden que recibieron los secuestradores fue que entregaran a Fernando Balda “sin un solo rasguño”. Debían sedarlo, llevarlo en un auto y entregarlo en un punto de Bogotá.

El Telégrafo

Estos detalles los obtuvo la Fiscalía de Colombia, luego de que Jhonathan Uzuriaga y Karim Shek decidieran cooperar con la justicia de ese país. Otros cuatro detenidos por este secuestro también aceptaron su participación en el delito, pero no entregaron detalles.

En su versión, Uzuriaga dijo ser amigo de Shek desde la infancia y que él le contactó para “un trabajo que consistía en secuestrar a una persona”. La víctima supuestamente era “alguien sin importancia”, que se dedicaba a arreglar computadoras y que el plagio era para que se responsabilizara por el embarazo de una joven que había dejado abandonada en el Ecuador.

Por ese “trabajo”, Shek ofreció pagar 10 millones de pesos, que al cambio de ese entonces (1 800 pesos) significaba USD 5 555. Pero Uzuriaga pidió 30 millones de pesos, unos USD 16 666. Así llegaron al acuerdo. Estos datos ahora están en poder de la Fiscalía ecuatoriana, pues Bogotá los remitió a través de una asistencia penal.

Durante las investigaciones, Shek dijo haber sido contactado por un policía ecuatoriano y que él le pidió realizar el “trabajo”. Como en Bogotá no tenía colaboradores movilizó a personas de confianza desde Puerto Tejada, en Cali.

Para hacerlo, el agente ecuatoriano proporcionó los pasajes de avión. También contó que este policía le entregó dinero para hospedar a las personas que participarían en la operación delictiva y para que compraran ropa de marca, pues “debían estar bien presentados para cenar en un restaurante muy lujoso”.