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Una gigantografía cuelga en la pared de la habitación de Sebastián Almeida, de 27 años, en su casa ubicada en el noroccidente de Quito. También sus fotografías de niño cuando estaba en la escuela, las de su graduación del colegio. Su ropa permanece intacta en el closet de su habitación.

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Esos son los recuerdos que atesora su madre, Elena Barbosa, luego de la muerte del joven y su amigo, Danilo Yépez, registrada la medianoche del 12 de agosto del 2017, en la avenida Machala y Vaca de Castro, norte de Quito, cerca del Parque Inglés de San Carlos. ¿Qué pasó ese día? Barbosa recuerda que su hijo salió con dos amigos y un hermano para conversar.

En esos momentos, decidieron comprar unas cervezas en una licorería de la calle Machala y allí se encontraron con un grupo de desconocidos. Hubo una trifulca, pero los ánimos se calmaron.

En el momento que ingresaron al carro para abandonar el lugar, esos hombres lanzaron una botella al vehículo. Los chicos se bajaron y se armó una gresca. “Les agreden y le matan a mi hijo y al otro amigo”, cuenta la mujer. Al otro hijo de Barbosa le apuñalaron ocho veces, lesionándole el pulmón. El otro amigo se salvó.

Tres fueron declarados inocentes y recuperaron la libertad. La defensa de dos de ellos argumentó que, la noche de los incidentes, sus representados “jamás tuvieron como objetivo agredir a ninguna persona, y peor de la manera como se lo hizo”.

Ante eso Barbosa y su abogado apelarán la sentencia. Incluso armaron una campaña en redes sociales en la que piden justicia por lo sucedido. La mujer llora al recordar a su hijo, quien le ayudaba a mantener su hogar. Él trabajaba en una fábrica de embutidos en el área de ventas. La llevaba a pasear, le daba regalos, siempre se preocupaba por ella.

Llora al recordar que Sebastián era deportista, pues era fanático del automovilismo. Competía en Yahuarcocha y el parque Bicentenario. Por eso, con orgullo muestra el póster de su hijo junto a su auto de carreras que está colgado en su habitación. Él aparece junto a su carro, orgulloso de competir en carreras y ganar trofeos. El cumpleaños de Sebastián fue el 3 de agosto.

Ese día, Barbosa acudió al cementerio de El Batán para ponerle flores en la tumba. También hubo una misa en su honor. Le acompañaron sus familiares, quienes lo recordaron como una persona alegre, carismática, generosa y trabajadora. “Nunca se negaba a dar favores a la familia”.

Fuente: El Comercio