Wilson Merino, director de la Fundación Cecilia Rivadeneira, aseguró, en NotiMundo a la Carta, que la muerte de Mariana Granja debe ser un llamado para mejorar el control migratorio, no para "sacar a relucir el odio".

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El pasado sábado 1 de febrero, Mariana Granja una ciudadana de la tercera edad fue asesinada en un intento de robo, en los exteriores de un centro comercial del norte de la ciudad de Quito. El delito causó conmoción en la sociedad porque Granja era una reconocida voluntaria a favor de la lucha contra el cáncer.

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Wilson Merino, director de la Fundación Cecilia Rivadeneria – donde la fallecida realizaba sus labores de voluntariado – aseguró que este hecho ha sido un duro golpe para sus conocidos y familiares. Además, afirmó que la responsabilidad de esta muerte recae sobre varias instituciones estatales y la misma sociedad.

“La culpa es de la Policía Nacional, porque a una cuadra estaba la Comandancia. También es de Migración, porque no controla el ingreso de extranjeros con antecedentes penales. Además, es responsabilidad de la Asamblea, porque no legisla para la seguridad ciudadana. De igual manera, es culpa de la sociedad porque es indolente y no se incomoda  frente a estos delitos“, enfatizó Merino.

No obstante, subrayó el Director, el mensaje de los familiares y conocidos de Granja que claman justicia “no es fuera venezolanos fuera”, porque no se debería utilizar este delito “para llamar a la xenofobia o el odio”; sino para pedir un control migratorio eficiente para prevenir que ingresen “malos ciudadanos” al país.

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