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Con el aval del PNUD, tres empresas extranjeras evaluaron cinco proyectos del Gobierno anterior. El poliducto Pascuales-Cuenca tiene más problemas. Las actuales autoridades buscan alternativas para solucionar las dificultades.

Flickr: Ministerio de Hidrocarburos

Para reparar los problemas técnicos y de infraestructura de cinco proyectos hidrocarburíferos construidos por el anterior Gobierno se necesitaría desembolsar alrededor de $ 650 millones.

La cifra es resultado de las auditorías ejecutadas desde mediados de octubre de 2018 por tres empresas de España, Reino Unido y Estados Unidos. El proceso contó con el aval del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Ecuador (PNUD), entidad con la que la empresa pública Petroecuador firmó un convenio en diciembre de 2017 para que lleve adelante la licitación internacional.

En mayo de 2018 el PNUD realizó el concurso con 43 empresas interesadas. Se presupuestaron $ 6,9 millones, pero en la práctica se usaron  $ 3,3 millones. Las firmas ganadoras fueron el Consorcio ICC-Tecnatom (España), que tuvo a su cargo la Refinería de Esmeraldas, Terminal Marítimo Monteverde y planta de Licuefacción de Gas Natural.

La compañía RSP Energy LTD (Reino Unido) examinó la Refinería del Pacífico; y, por último, ABS Group Consulting INC. (Estados Unidos) inspeccionó el poliducto Pascuales-Cuenca. El PNUD aportó con un acompañamiento técnico y recopiló los informes finales para entregarlos al Gobierno ecuatoriano.

Según Carlos Pérez, ministro de Energía y Recursos Naturales No Renovables, el monto para que las obras funcionen correctamente podría ser superior a lo calculado por las evaluadoras.

Esos recursos deberán ser aprobados por el Ministerio de Economía y Finanzas, pero el funcionario no ve posible que este año se pueda disponer de ello debido a la situación económica del país. Este lunes 7 de enero, el ministro junto con Pablo Flores, gerente general del Petroecuador, y Nuno Queiros, representante del PNUD, explicaron el contenido de los informes.

El objetivo fue verificar si las obras se ciñeron a los términos de referencia iniciales, especificaciones técnicas originales, estándares técnicos y financieros internacionales, situación actual de los proyectos y, de ser el caso, medidas para ponerlos operativos. Los presuntos sobreprecios están por encima de los $ 2.500 millones.

El costo global de los proyectos ronda los $ 5.000 millones. Flores resumió que “no existe coherencia alguna” entre los presupuestos iniciales con los finales. “En su mayoría, los contratos fueron entregados a dedo” y los errores en la construcción “son de extrema gravedad”.

Respecto a la fiscalización, se encontraron conflictos de interés, como en las refinerías de Esmeraldas y Pacífico. Además, Petroecuador no ha recibido la documentación completa de la ingeniería de los proyectos. En el mejor de los casos, dijo Flores, los proyectos funcionan “a medias”.

Fuente: El Telégrafo – Nota Original: LINK