El anuncio de externalizar el servicio de farmacia de consulta externa del sistema público de salud ha sido recibido con cautela, dudas, apoyo y sugerencias por los actores del mercado y analistas, a la espera de conocer detalles de cómo funcionaría el mecanismo.

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En una entrevista con este Diario, el vicepresidente Alfredo Borrero planteó sacar las farmacias de consulta externa de los hospitales públicos y con una receta electrónica retirar los medicamentos en la farmacia más cercana.

“Nosotros pagamos al mejor postor el medicamento, las farmacias entran en una puja (…) en los siguientes días o meses implementamos un sistema”, indicó Borrero.

La Federación Nacional de Químicos Farmacéuticos, Bioquímicos Farmacéuticos, Químicos de Alimentos, Bioquímicos Clínicos y Químicos del Ecuador no comparte la iniciativa; para ellos, debe haber un consenso sobre cualquier decisión.

Mario Palacios Pérez, presidente del gremio, consideró que se debe reforzar el sistema de salud, mantenerse las farmacias en los centros de salud estatales y se preguntó ¿qué va a pasar con los puestos de trabajo de sus profesionales y con el sector rural donde no hay farmacias privadas?

Explicó que hay cuatro tipos de farmacias: hospitalarias, de emergencia, de quirófano y de consulta externa.

En caso de que esta última se externalice, Palacios Pérez sostuvo que se deberá garantizar la permanencia de sus asociados, la atención oportuna, el seguimiento farmacológico y buenas prácticas de almacenamiento, transporte y de dispensación.

Santiago Salguero, director ejecutivo de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos (Alafar), que agrupa a 16 corporaciones nacionales, latinoamericanos y europeos, prefirió antes de dar una opinión conocer más detalles del planteamiento.

Para Enrique Terán, quien tiene un Ph. D. en Farmacología y es profesor universitario, no se plantea un manejo privado sino fortalecer el sistema primario de atención y habría -a su criterio- mayor facilidad para que el usuario retire el medicamento en donde le quede más cerca, un mejor control porque no se caducarán los medicamentos y sería innecesario contar con bodegas inmensas.

“En el Ecuador se ha generado una serie de intermediarios en la venta de medicamentos que no deberían existir. Teóricamente para el Estado, lo lógico sería que el fabricante sea el que venda directamente al Estado; no tiene por qué haber un distribuidor intermediario…”, dijo Terán.

Miguel Palacios, director ejecutivo de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos (ALFE), que agrupa a 15 empresas fabricantes de medicamentos, señaló que si el Gobierno ha considerado que es una medida para que el paciente reciba su medicamento, están a favor.

Según María Belén Mena, investigadora sobre acceso a medicamentos y docente de la Universidad Central, en Ecuador no hay presupuesto ni oportuno ni regular ni suficiente para la salud, por lo que eso no se arregla transfiriendo recursos públicos a farmacias privadas.

“Externalizar no hará la diferencia si al final del día no hay plata”, añadió la experta.

Mena refirió que si no existe un mecanismo centralizado de negociaciones fuertes para abastecer de medicamentos de difícil acceso y si no se regula el mercado farmacéutico, externalizar no arreglará ese problema.

Ella citó un estudio del 2015 sobre farmacias, en el que se encontró que se aglutinaban en las urbes, que Ecuador es el país con mayor número de farmacias por habitante de Latinoamérica y muchas de las cadenas de farmacias son más bien tiendas de souvenirs.

La docente se pregunta qué va a pasar al externalizar, y pone como ejemplo que de 4 fármacos que un usuario necesite solo hay 2, y los que falten, quien atiende en la farmacia, le induce a comprar otros, que no son los que necesariamente se necesitan, sino solo más caros.

Plantea que la estrategia sea construida por todos los actores.

De acuerdo con un estudio de mercado de la Superintendencia de Control del Poder de Mercado del sector farmacéutico ecuatoriano del 2015, en Ecuador había 5.734 farmacias y botiquines (que dan servicios farmacéuticos ya que no existe presencia de grandes farmacias en el área rural).

Juan Francisco Salvador, gerente de Asuntos Públicos de Corporación GPF, que administra las marcas Fybeca y Sana Sana, expresó que apoyan la iniciativa y colaborarán en las mesas técnicas para viabilizar el proyecto en el menor tiempo posible.

Salvador dijo que han hecho varias recomendaciones, una de las cuales se refiere a la aplicación de pilotos que permitan medir la eficacia del modelo, que se busque qué modelo puede ser aplicado a nivel nacional (urbano y rural), para asegurar que se cumpla con el objetivo y que la tecnología sea de fácil implementación en cualquier farmacia.

Nota Original: El Universo – LINK