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El artista Gustavo Santaolalla está a pocas semanas de llegar a nuestro país para ofrecernos lo mejor de su tour "Desandando el camino". El ganador del Premio Oscar promete una noche llena de emociones junto a dos invitados de lujo; el ecuatoriano Mateo Kingman y el argentino Kevin Johansen. Diego Oquendo Sánchez, colaborar de la Revista Nuestro Mundo, lo entrevistó en exclusiva y nos presenta lo mejor de su prolífica carrera musical.

“Siento una atracción particular por Ecuador”

Gustavo Santaolalla es una de las mentes más influyentes de la música contemporánea, una suerte de rey Midas creativo que convierte en éxito todo lo que toca, extrayendo el oro de la música propia y ajena.

Gustavo incluso consiguió lo más improbable: seducir a la sofisticada y arrogante Hollywood con su sencillo ronroco —una de las voces de la familia del charango—.

Para prueba sus dos Oscars de la academia, uno por Babel; y el otro, por El Secreto de la Montaña. Uno tras de otro en la categoría Mejor Banda Sonora. Pero aunque esos galardones retumben en su biografía artística y lo llenen de orgullo, para él forman parte del pasado, Santaolalla ha seguido su rumbo creativo explorando toda expresión musical que palpita en el mundo contemporáneo.

Y aunque este gigante tiene los pies en el presente y la mirada en el futuro, Santaolalla se ha autoimpuesto llevar a los escenarios del mundo un concierto que reúne  los momentos más significativos de su vida artística. Un desafío de enormes proporciones que cubre sus inicios con Arco Iris, banda paradigmática de la escena argentina de finales de los sesenta, pasado por sus bandas sonoras más celebradas, Bajo Fondo, para llegar a su música de hoy.

Buscando los detalles de tan ambicioso proyecto, encontré a Gustavo Santaolalla en su casa de Los Ángeles, ciudad en la que reside y trabaja desde hace años.

Gustavo eres de aquellos que siempre ven para adelante, sin embargo, en tu proyecto más reciente miras por el retrovisor y llegas a Quito Desandando el Camino.

Así es, no soy una persona que pase mucho tiempo contemplado lo que hizo, al contrario, termino de hacer algo y ya estoy pensando en algo nuevo, algo que proponga un desafío, algo que me ponga a prueba. No soy alguien que trata de quedarse en su zona de confort. Así, de haber empezado como artista, pasé a ser productor, de ahí pasé a componer música para películas, hoy en día estoy haciendo video juegos, un musical, en fin. Hago cosas que me mantienen atento, no me baso en lo que ya hice. Pero de vez en cuando paro y cuando miro hacia atrás me doy cuenta de que no hay demasiado tiempo para adelante, tengo sesenta años, soy abuelo, y entre esos y otros motivos personales me vino la necesidad de detenerme y observar cómo había llegado hasta aquí y entonces surgieron las ganas de hacer un repaso de mi vida a través algo que me acompaña desde muy chico: las canciones. A los diez años de edad lo primero que compuse fueron canciones. La canción es un lenguaje que me acompaña hasta hoy. Una vez que tuve la idea me tomé el trabajo de escuchar material que hace años no escuchaba, al hacerlo descubrí una atemporalidad, encontré que muchas de esas canciones sonaban modernas y hasta medio futuristas. Me di cuenta de que mis preguntas y paradigmas de aquel entonces son los mismos hasta el día de hoy: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? ¿por qué estamos acá?. Muchas de esas canciones nunca las toqué en vivo, es muy rara la situación porque a pesar de que una parte del material lo grabé hace mucho tiempo, todo es muy nuevo a la vez. Ojo, no es un proyecto de nostalgia, ni mucho menos.

Gustavo-Santaolalla-Nuestro-mundo

En el pasado, en las etapas que viviste, fuiste muchos Santaolallas y hoy eres otro…

Sí, de alguna manera soy otro. Eso me recuerda una canción en la que yo decía “volvemos a cambiar para ser siempre los que fuimos”. Por supuesto que uno cambia, por suerte cambiamos. Pero hay una esencia que nos define y que por lo tanto continúa. Yo he trabajado mucho para mantener esa esencia lo más pura posible. Trato de mantenerme lo más coherente a ella.

¿Desandar supone desaprender?

Sí, también. Me gusta la idea de despojarse para encontrarse. Despojarse de cosas que se le van pegando a uno con la vida y con el tiempo y que no necesariamente son parte esencial de mi ser. Es necesario desaprender, despegarse de creencias ajenas, ponerte como en cero para poder reinterpretar la vida desde otro lugar.

¿En todo esto cuál es el lugar de la humildad?

No sé. Yo creo en un ego sano. La palabra ego está muy desacreditada. Es importante valorarse y valorar lo que uno hace, en parte ese es el trabajo del ego. Lo que no debería ocurrirle nunca al artista es creer que el reconocimiento es para él, nunca es para él; es para su trabajo, para la obra, no para la persona. El artista tiende a confundir, lo toma personal y se convence de que lo están premiando a él. Eso muchas veces los convierte en necios. Entonces ahí la humildad es súper importante, ella evita que el artista empiece a delirar.

La humildad no es la negación de uno mismo, de sus virtudes, de sus aciertos.

Exactamente. Hay una confusión al respecto.

foto prensa 2017

Volviendo al tema de esta entrevista ¿qué nos puedes adelantar del concierto de este 22 de septiembre?

Mirá, no quiero adelantar mucho para no eliminar el factor sorpresa. Pero lo que te puedo decir es que la vedette del show es la música. Aunque el recorrido tiene que ver con la canción como instrumento fundamental de viaje, hay una muestra de mi relación con el mundo del cine, interpretaremos composiciones instrumentales, citaremos el tema principal del video juego  Last Of Us, claro lo de Bajo Fondo también sonará. Por otra parte, voy bien acompañado de músicos de primer nivel como Barbarita Palacios, con quien trabajé en su disco, ella es cantante y multiinstrumentalista; Daniel Bezoar, tecladista;  Javier Casalla, violinista de Bajo Fondo; Nico Rainone, bajo, contrabajo, cello, voz; Pablo González, en la batería.

Contigo a la cabeza, entonces, la noche promete.

Sí, pero como te decía no es mi mérito es el de la música.

Si una de las claves del éxito es hacer lo que a cada quien le hace feliz, la carrera de Gustavo Santaolalla es la prueba..

Por: Diego Oquendo Sánchez