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La Cancillería de Ecuador restituyó al servicio exterior por su labor humanitaria a Antonio Muñoz Borrero (1981-1976), cónsul ecuatoriano en Estocolmo, que salvó la vida de personas judías durante el régimen nazi.

Fotografía - Cancillería

El homenaje póstumo se realizó en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Quito, en el marco de la conmemoración del 80 aniversario de la Noche de los Cristales Rotos.

Antonio Muñoz Borrero es el único ecuatoriano que ha recibido el reconocimiento de “Justo entre las Naciones” (2011), por parte de Yad Vashem, el museo del Holocausto de Israel.

Investigaciones históricas, durante la Segunda Guerra Mundial, señalan que el diplomático ecuatoriano emitió más de un centenar de pasaportes con fines humanitarios, arriesgando su propia vida.

A comienzos de 1942, antes de la ruptura de relaciones diplomáticas de Ecuador con Alemania, continuó con los envíos. Luego de terminada la guerra, Muñoz Borrero se trasladó a México, donde falleció en 1976. Las autoridades de la época cesaron en funciones al cónsul al descubrir la entrega de los pasaportes, por lo que ya nunca volvió a ejercer funciones diplomáticas.

En el homenaje intervino Esteban Coello, nieto de Antonio Muñoz Borrero. “Quien salva una vida, salva a un universo entero”, recalcó al agradecer el reconocimiento.

Tras resaltar la labor del cónsul ecuatoriano, el canciller José Valencia pidió un minuto de silencio en honor de todas las víctimas del holocausto. En los jardínes del Palacio de Najas, sede de la Cancillería ecuatoriana, se plantó un algarrobo en honor a la memoria de Antonio Muñoz Borrero.

Fuente: El Telégrafo – Nota original: LINK