La Estación Espacial Internacional espera recibir a alrededor de una docena de turistas por año, que tendrán que pagar aproximadamente USD 58 millones por el transporte y USD 35 mil por cada noche de alojamiento.

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La Estación Espacial Internacional recibirá a alrededor de una docena de turistas al año. Crédito: Shutterstock

La NASA anunció, este viernes 7 de junio, que a partir del año que viene autorizará, previo pago, el uso de la Estación Espacial Internacional a turistas y empresas, una medida con la que busca obtener financiación.

“La NASA abre la Estación Espacial Internacional a oportunidades comerciales”, anunció en Nueva York Jeff DeWit, director financiero de la agencia estadounidense. “La NASA autorizará dos misiones cortas de astronautas privados por año”, precisó Robyn Gatens, director adjunto de la estación.

Las misiones durarán hasta 30 días, precisó la agencia. Potencialmente, hasta una docena de astronautas privados podrían visitar la estación cada año. Estos “astronautas privados” serán transportados por las dos compañías que actualmente están desarrollando vehículos para la NASA: SpaceX, con la cápsula Crew Dragon, y Boeing, que construye la Starliner.

Estas empresas elegirán a los turistas y les cobrarán el viaje, que será la parte más cara de la aventura: cerca de USD 58 millones, la misma tarifa que la NASA pagará a estas compañías por el transporte de sus astronautas.

Los turistas pagarán a la agencia espacial la estancia en órbita, la comida, el agua y todo el sistema de soporte vital a bordo. “Costará alrededor de USD 35 000 por noche y por astronauta”, dijo DeWit.

La Estación Espacial Internacional no pertenece en exclusiva a la NASA. El proyecto se inició junto a Rusia en 1998, y otros países participan y envían también astronautas.

Sin embargo, Estados Unidos posee y controla la mayoría de los módulos. Estos turistas espaciales no serán los primeros, ya que el empresario estadounidense Dennis Tito estuvo en la estación, en 2001, tras pagar a Rusia cerca de USD 20 millones.

Fuente: El Comercio – Nota Original: LINK