En Notimundo Estelar, el psicólogo David Jaramillo y Pedro Jerves, experto en derecho penal, dijeron que las víctimas de violación van a tener que seguir cargando con el estrés postraumático que se agrava con la maternidad forzada producto del abuso sexual.

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El Pleno de la Asamblea Nacional de Ecuador negó la despenalización del aborto para víctimas de violación y en casos de incesto, estupro o inseminación no consentida con 65 votos a favor de la propuesta, 59 en contra y seis abstenciones, en el debate de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP).

“Es penosa la respuesta que han dado los legisladores a este tema y soy honesto en esto porque yo se lo que significa para mis pacientes que han sido víctimas abuso sexual este primer resultado. La decepción y el dolor de mis pacientes es lo que estoy experimentando frente a la falta de empatía de aquellos asambleístas que no tuvieron el valor de votar afirmativamente”, dijo el psicólogo y especialista en terapia familiar sistémica, David Jaramillo.

El profesional de la salud mental explicó que la persona que ha sido víctima de un abuso sexual sufre un estrés postraumático que conlleva el recuerdo permanente de lo ocurrido acompañado de ansiedad, angustia, trastornos del sueño y si hay un embarazo, se suma a los anterior, la maternidad forzada como un factor crónico que va a aumentar la depresión a medida que el embarazo avanza.

A criterio de Jaramillo, el no darle a la mujer o a las menores de edad la posibilidad de decidir qué hacer con este embarazo las revictimiza.

“Aquí hay una víctima muy clara. Estamos hablando de una niña o adolescente que tenía un proyecto de vida y expectativas de un futuro como tal que fue truncado radicalmente por un proceso violento y abusivo que pone en riesgo no solo su salud mental sino también su salud física, con otras connotaciones como, por ejemplo: la pobreza y el abandono de los estudios”, dijo Jaramillo al tiempo de indicar que es preciso que haya políticas de Estado para prevenir y erradicar los altos índices de abuso sexual que son perpetrados, en su mayoría, por los familiares cercanos a las víctimas.

A decir del especialista hay estudios clínicos que demuestran que las mujeres abusadas que se convierten en madres de manera forzosa necesitan mayor acompañamiento terapéutico para superar el trauma que aquellas que decidieron abortar.

Los artículos 33, 34 y 35 del proyecto de cambios del COIP pretendían reformar al artículo 150 de la Ley penal ecuatoriana, que define al aborto no punible como “el aborto practicado por un médico u otro profesional de la salud capacitado, que cuente con el consentimiento de la mujer o de su cónyuge, pareja, familiares íntimos o su representante legal, cuando ella no se encuentre en posibilidad de prestarlo”.

Escuche la entrevista completa aquí: