La ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, María Fernanda Espinosa, presentó este viernes, 23 de febrero del 2018, su plan de trabajo con miras a presidir el 73 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

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La propuesta ecuatoriana contiene seis ámbitos de acción: «la promoción y protección de los derechos humano: el fortalecimiento del derecho internacional y los mecanismos de cumplimiento; el desarme, la paz y la asistencia humanitaria; el financiamiento para el desarrollo; y el cumplimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible», así lo señaló hoy la Canciller en un conversatorio con la prensa internacional.

Ecuador es el primer país en hacer pública una candidatura para presidir la Asamblea General de la ONU, en su próximo período de sesiones, que será en septiembre del 2018.

El Gobierno postuló a la canciller María Fernanda Espinosa y según el sistema de rotación regional de las Naciones Unidas, el próximo presidente de la Asamblea General provendrá de la región integrada por América Latina y el Caribe.

“El día que presentamos la candidatura entregamos también un documento de visión de lo que debe ser el funcionamiento de la Asamblea General. Creo que hay que asumir este reto con total responsabilidad. Necesitamos construir un plan de trabajo completo para el año que durará la presidencia”, dijo Espinosa. La elección de la presidencia se efectuará el próximo 5 de junio. Se prevé que para mayo exista un debate entre los candidatos frente a los 193 Estados miembro.

“Es una especie de audiencia”, dijo la Ministra. Hasta ahora ninguna mujer de Suramérica ha ocupado el cargo. “Es un gran reto que tenemos por delante sobre todo considerando el escenario internacional, las correlaciones de fuerza a nivel geopolítico donde tenemos tantas crisis”, dijo. La decisión de presentar la candidatura de la ministra Espinosa fue del presidente, Lenín Moreno. “Es un voto de confianza del presidente porque es el que propone esa candidatura”, dijo la Canciller.

Fuente: El Comercio