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La selección de los “Tres Leones” tiene un equipo plagado de jóvenes y llega al debut sin presión. Los africanos tienen como objetivo los octavos de final.

La renovada Inglaterra de Gareth Southgate se estrena hoy con el objetivo de poner fin a una racha de casi ocho años sin ganar en una Copa del Mundo, y lo hace frente a Túnez, sin complejos y dispuesta a soñar con la clasificación a octavos. Dos años después de ser humillados por Islandia (2-1) en octavos de final de la Eurocopa de Francia, los “Tres Leones”, con una base predominantemente joven, llegan a su estreno mundialista con menos presión que en otros torneos, sin el eterno cartel de favoritos y con muchas incógnitas. Por su parte, Túnez afronta el debut en su cuarto Mundial decidido y confiado en que esta vez pueda batir a Inglaterra, un equipo al que ya se enfrentó en el primer partido de grupo durante el Mundial de Francia de 1998. Entonces, los ingleses batieron a las “Águilas de Cartago”, con goles de Shearer y Scholes, en Marsella, que sirvieron para que Inglaterra lograra después la segunda plaza.

Un partido que está muy lejos y nada tiene que ver con la actualidad, insisten los tunecinos, convencidos de que un buen resultado servirá para cimentar una fase de clasificación cuyo objetivo es llegar a segunda ronda. El entrenador, Nabil Maaloul, aún no ha despejado una duda en su equipo titular: la posible participación de Wahbi Khazri, que trata de recuperarse de una lesión muscular que se produjo con su club.