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Al cierre de 2016 el indicador se ubicó en 6,8%. Para marzo de 2017 creció a 8,4%, según el informe de la Asobanca.

El Telégrafo

La renta de la banca privada mantiene un ritmo de crecimiento en los tres primeros meses del año. A marzo, la rentabilidad sobre el patrimonio (ROE) aumentó en 2,2 puntos porcentuales (pp) ubicándose en 8,4%.

Según el reporte de evolución del sistema bancario, difundido el lunes 10 de abril por la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), muestra comportamientos positivos en 11 de las 16 principales cuentas. Activos, cartera bruta, depósitos, patrimonio, son algunos de los indicadores positivos. La morosidad se mantiene a la baja con 3,8%.

El ROE mide la relación entre la utilidad y el patrimonio promedio. En 2016 el rubro registró una disminución de 2,2 pp con una tasa de 6,8% en comparación al 9% obtenido en 2015. La rentabilidad de un banco depende, en gran medida, de los créditos que conceda. Al cierre de marzo, el saldo de la cartera bruta fue de $ 20.762 millones equivalente a un crecimiento mensual de 1,5% y una tasa anual de 12,1%, lo cual representa $ 2.233 millones más en créditos. “La tendencia de la cartera tras once meses de decrecimiento anual se detiene en octubre de 2016 y crece a partir de noviembre”, se describe en el informe.

Julio José Prado, director ejecutivo de Asobanca, explicó que, en términos generales, en los últimos cinco meses existe una ligera recuperación “porque la banca ha logrado volver a colocar algunas líneas de crédito con más fuerza, respecto al primer semestre de 2016”. La cartera bruta estuvo dividida en $ 13.919 millones para crédito productivo (67%), y $ 6.843 millones (33%) para consumo. Observó que aunque el nivel alcanzado todavía está por debajo del promedio de América Latina (15,3% a septiembre de 2016), representa una situación “menos complicada” que la evidenciada el año pasado. Cuando el ROE cae, indicó Prado, significa que los bancos dejan de hacer inversiones, cuidan con mayor énfasis las líneas de crédito (para evitar afectaciones por la morosidad), y disminuye el interés de accionistas e inversionista por inyectar capitales.

La Asobanca estima que los próximos tres meses serán “lentos” en entrega de préstamos, hasta que el nuevo Gobierno defina las políticas económicas a seguir.