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Ha pasado un año del terremoto que sufrió el país el 16 de abril de 2016. Después de un evento de esa magnitud siempre hay cifras que revisar, actualizar y mejorar. ¿Qué ha pasado con el país durante ese tiempo?

Un año no basta para olvidar aquellos 42 segundos. En menos de un minuto, la costa ecuatoriana se transformó por completo. La tierra se movía como un mar furioso. El 16 de abril de 2016, un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter acabó con grandes hoteles, muchos comercios y miles de viviendas. También con la vida de 671 personas. Un año después, Pedernales, epicentro del sismo, ya no es aquel caos de escombros y malas noticias, pero tampoco es la ciudad que fue.

La reconstrucción se valoró en 3 344 millones de dólares, una cifra que aumentó con algunas de las réplicas. El Gobierno se comprometió a financiar el 67% del total a través de créditos internacionales y la Ley Solidaria, que incluyó un criticado aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 14% para muchos productos. También con un préstamo de 1 000 millones que le concedió China.

Vivienda, salud y educación han sido prioridades en la reconstrucción. Hasta marzo, el Gobierno ha invertido 483 millones en construir un techo para los afectados. En Chamanga, en la provincia de Esmeraldas, se destruyeron cerca de 600 casas. De momento, se han terminado poco más de un centenar.

Para muchos costeños, en cambio, la reedificación no ha sido tan rápida como esperaban. De los 29 albergues que se habilitaron tras la catástrofe, 18 siguen abiertos y acogen a cerca de 4 000 personas.

Si bien este fenómeno natural pudo haber sido considerado, en medio de la crisis, como una oportunidad de crecimiento para ciertos sectores como la construcción, los datos del Banco Central del Ecuador, no son muy alentadores. La economía ecuatoriana ha sufrido una recesión severa durante 5 trimestres consecutivos, experimentando contracciones desde el tercer trimestre de 2015.

Las autoridades prevén un crecimiento económico del 1,4% para el 2017, aunque los analistas ven esa posibilidad poco probable. De hecho, algunos de ellos apuestan por la previsión de a Cepal que llega al 0,3%.

Esmeraldas representa el 2% y Manabí el 5% del PIB del Ecuador. Estas dos provincias fueron las más lastimadas por el evento telúrico y son las que requieren una inversión significativa, considerando que en un año, se han registrado 3 430 réplicas del terremoto.