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El presidente Lenín Moreno cerró en China y Catar una decena de visitas al extranjero este año con las que ha afianzado la nueva imagen de Ecuador y fomentado la confianza de los inversores, aunque el verdadero resultado de sus giras se verá a partir de 2019.

Fotografía: Presidencia de la República

El sábado 15 de diciembre del 2018, el Primer Mandatario ecuatoriano puso fin a su último viaje del 2018 con el logro de haber obtenido un crédito chino de USD 900 millones sin necesidad de comprometer petróleo en un futuro y, según la Secretaría de Comunicación ecuatoriana (Secom), a la tasa de interés “más baja de la historia”, un 6,5%.

Un dinero que le servirá para hacer frente a la deuda que acumula su Gobierno, y que el presidente trata de frenar en momentos en los que el mercado ecuatoriano busca un despegue desesperadamente.

Tras un 2,4% de crecimiento del PIB en 2017, la economía ecuatoriana se ve lastrada por un alto déficit fiscal y un fuerte endeudamiento público, y en consonancia con las proyecciones para la región latinoamericana, las previsiones de crecimiento del FMI para 2018 fueron rebajadas en octubre a un 1,1% y a un 0,7% para 2019.

La deuda pública externa del país era en octubre de unos USD 35 200 millones, según el diario público El Telégrafo, de los que casi 6 469 millones (18,4%) se adeudan a China.

Se trata de montos que datan principalmente de la década anterior, cuando el Ejecutivo del presidente Rafael Correa negoció millonarios contratos con empresas y el Gobierno chinos, muchos de ellos en el sector energético y de hidrocarburos.

De los más de diez viajes al extranjero que Moreno ha hecho este año, cuatro fueron para participar en la investidura de nuevos mandatarios de la región, los de Chile, Costa Rica, Colombia y México.

Otros tres los hizo con motivo de cumbres internacionales: la de las Américas en Lima, la Asamblea General de la ONU en Nueva York y la Iberoamericana en Guatemala.

Un viaje adicional fue para participar en la cumbre binacional anual con Colombia y los otros tres tuvieron en el objetivo un fuerte componente económico-comercial: los de Reino Unido y España en julio, el de Japón en septiembre y el de China y Catar este mes.

En todos ellos, el Jefe de Estado ecuatoriano ha tratado de transmitir lo que son los principales ejes de su política para el desarrollo: una nueva forma de ver la democracia, una política de gasto responsable, un mercado con garantías jurídicas a la inversión y un nuevo aperturismo al mundo.

Los esfuerzos del presidente y de su ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana, se han materializado sobre todo en afianzar la credibilidad internacional del país, si bien el dinero camina aún con prudencia.

Un informe del Ministerio de Comercio Exterior indica como logros más inmediatos de esta nueva política la firma en junio de un acuerdo comercial con el bloque EFTA, así como la reactivación después de nueve años del Consejo de Comercio e Inversiones con EE.UU. (TIC, por sus siglas en inglés) con vistas a un acuerdo.

También menciona la apertura de contactos para la adhesión de Ecuador a la Alianza del Pacífico, del que el anterior Ejecutivo de Correa se mantenía al margen por razones ideológicas. “En enero de 2019, Ecuador obtendrá respuesta sobre los pasos a seguir para el inicio de las negociaciones (con la Alianza)”, indica el documento.

En materia de Inversión Extranjera Directa (IED), el ministro Campana, que suele acompañar a Moreno en sus viajes en busca de inversores, destacó recientemente que para 2018 se tiene una proyección de entre 995 y USD 1 161 millones, aunque los datos finales solo se conocerán el próximo mes de abril.

El Banco Central certifica para el primer semestre una IED de USD 530 millones, la cifra más alta en ese lapso de la última década, con un 51% de esa suma invertida en explotación de minas y canteras.

Por países, Canadá, Holanda, Venezuela, España y México encabezan por este orden la lista de interesados en el mercado ecuatoriano, concentrando entre los cinco casi un 70 % de todas las inversiones extranjeras entre enero y junio de 2018.

Se trata de cifras iniciales de financiación extranjera que el Gobierno ecuatoriano deberá triplicar para alcanzar su objetivo de 15 000 millones hasta 2021 y situar al país a una altura proporcional de vecinos como Perú, Colombia o Chile.

Fuente: El Comercio – Nota original: LINK

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