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Mía Albarracín es transfemenina. Este año experimentó por primera vez, en sus 24 años de edad, el ser tratada como mujer. Ocurrió en las pasadas elecciones a la presidencia de Ecuador. Mía -expresa- ya no tuvo que hacer la fila con hombres, ni escuchar las burlas por su apariencia física.

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En agosto de 2016 ella registró su género femenino en su cédula. La Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles le permite a una persona mayor de edad sustituir el campo ‘sexo’ por el de ‘género’ con el que se sienta identificado. Según la dirección de servicios del Registro Civil, hasta el presente año 671 integrantes de la comunidad GLBTI hicieron el trámite.

Para Diane Rodríguez, presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones GLBTI, ese es uno de los logros de la comunidad. En Ecuador no está permitido el matrimonio civil entre personas del mismo sexo,  pero sí las uniones de hecho.

Desde 2014 hasta  septiembre del 2017, la Dirección General de Registro Civil, Identificación y Cedulación, contabilizó 385 uniones de hecho en personas GLBTI. Sandra Álvarez, de la Organización Aisiris de Ibarra, recuerda que hace 5 años empezó la lucha para que se reconozca el matrimonio civil, pero sin ningún resultado. “La unión tiene limitaciones como el no poder inscribir a nuestros hijos con los dos apellidos, cosa que el matrimonio sí garantiza”.

Sin embargo, Isaías Álvarez, director del Observatorio GLBTI del Ecuador, destaca que por primera vez en la historia del país las personas transexuales femeninas pudieron sufragar respetándose su identidad de  género, tal como lo establece la Constitución. Esto -añade- fue un gran avance logrado por el Comité Interinstitucional de aplicación para formulación de políticas de personas GLBTI, organismo que desapareció este año.

Por otro lado, el Poder Judicial de Brasil, pese a que existe un Congreso ultraconservador, garantiza desde 2013 el matrimonio igualitario. El enlace entre personas del mismo sexo está vigente por resoluciones del Poder Judicial y no por alguna ley, algo imposible debido al dominio del conservadurismo católico y evangelista que domina gran parte de la Cámara de Diputados.

La conquista tuvo un momento cumbre para las parejas homoafectivas, cuando el papa Francisco envió una carta calificando de “familia” a un matrimonio gay que bautizó a sus tres hijos en la fe católica en Curitiba. Para 2011, el Supremo Tribunal Federal (STF) autorizó la unión civil entre personas del mismo sexo, como ocurría en las parejas heterosexuales.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, desde el 14 de mayo de 2013, día de la reglamentación del casamiento gay, se realizaron 15.000 registros. En Chile, la llamada “agenda valórica” de los últimos gobiernos ha generado debate, pero también avances con leyes impensadas en la década del 90.

La primera ley que vio la luz fue el acuerdo de unión civil en 2015. La normativa confiere a sus contrayentes derechos de régimen patrimonial, herencias, protección previsional y de seguridad social. No permite la adopción de menores de edad.

El proyecto fue enviado al Congreso durante el gobierno de Sebastián Piñera. En el censo de 2012, 35.000 personas declararon vivir con una pareja del mismo sexo.

Dos años después, la presidenta Michelle Bachelet anunció un proyecto de “matrimonio igualitario”, que sí permite la adopción de menores de edad.  Un país adelantado Argentina es pionera en América Latina en materia de derechos de parejas homosexuales. Fue el primero de la región y el décimo en el mundo en aprobar el matrimonio igualitario, el 15 de julio de 2010.

Desde entonces 15.000 parejas se han casado. La ley fue impulsada por colectivos que defienden los derechos de las personas homosexuales con el respaldo del gobierno de la entonces presidenta Cristina Fernández. La nación es pionera mundial en materia de género. La novedosa Ley de Identidad de Género, aprobada en 2012, permite a los GLBTI inscribirse en el registro civil con el nombre y el género de su elección.

Y para ello no deben someterse a ninguna cirugía de cambio de sexo. Los avances que ha tenido en los últimos años el colectivo en Colombia se topa con una “reacción homofóbica” de la derecha política. Según un informe del colectivo LGBTI Colombia Diversa, 2016 fue un año de logros porque la Corte Constitucional reconoció el matrimonio de personas del mismo sexo. En 2015, ese mismo tribunal había reconocido el derecho de las parejas gays a adoptar hijos.

La Corte Constitucional entre 2007 y 2008 declaró legal la unión marital de hecho entre parejas del mismo sexo y reconoció el derecho a afiliarse al sistema de salud y a recibir una pensión del cónyuge si este muere. En Ecuador, según Isaías Álvarez,   existe un compromiso del gobierno para trabajar en temas de salud que garanticen la atención integral de  las personas GLBTI. “El presidente Lenín Moreno dijo que no haría nada sin consultar a la mujeres de la comunidad”. (I)