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Argentina vivió este miércoles 29 de agosto un día de furia, en medio de una nueva corrida cambiaria, un discurso televisado del presidente Mauricio Macri para aplacar las versiones de un default y la convocatoria de las tres centrales sindicales del país a un paro nacional.

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A primera hora Macri anunció un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para adelantar los “fondos necesarios para garantizar el cumplimiento del programa financiero del 2019”, en un intento por frenar el alza del dólar que superó los 34 pesos (dos más que el cierre del martes) y disipar rumores de una cesación de pagos.

Sin embargo, Macri no pudo evitar el llamado a un paro general el 25 de septiembre lanzado por la Confederación General del Trabajo (CGT, peronista), secundado por otro de 36 horas convocado para un día antes por las dos vertientes de la minoritaria Central de Trabajadores de Argentina (CTA, de izquierda).

Macri debió recurrir a un mensaje grabado, de 102 segundos de duración transmitido el miércoles por televisión, minutos antes de la apertura de los mercados que volvieron a dar señales de enorme incertidumbre con una nueva disparada del dólar, que llegó a venderse a 34,20 pesos en el Banco Nación, un alza superior al 5% en relación al martes.

En 2018 el dólar acumula un alza de 71,8%, pero en los últimos doce meses trepa a 84,6 por ciento, según el portal Infobae. “La última semana hemos tenido nuevas expresiones de falta de confianza en los mercados, específicamentre sobre nuestra capacidad de lograr financiamiento para 2019. Por eso, quiero anunciarles que hemos acordado con el Fondo Monetario Internacional adelantar todos los fondos necesarios para garantizar el cumplimiento del programa financiero del año próximo”, sostuvo el presidente.

Macri dijo que “garantizar el financiamiento para el 2019 nos va a permitir fortalecer la confianza y retomar el sendero del crecimiento lo antes posible. De nuestra parte, acompañaremos este apoyo con los esfuerzos fiscales necesarios”, apuntó. Argentina atraviesa una aguda crisis que solo cayó a un segundo plano mediático ante un escándalo de corrupción que golpea al “kirchnerismo” por sobornos en la obra pública en el último gobierno y en especial a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien el gobierno y los medios tradicionales responsabilizan por la actual situación a raíz de una “pesada herencia” recibida por Macri.

Pero la oposición peronista viene advirtiendo sobre una peligrosa situación social que muchos ya empiezan a compararla con la que vivió el país en diciembre de 2001 que se zanjó con una veintena de muertos, saqueos y cinco presidentes en una semana.

La situación social está “peor” que en 2001, aseguró el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003), que asumió el poder en medio de aquella crisis inédita y que es hoy un férreo “enemigo” interno de Cristina Kirchner en las filas del peronismo. En ese contexto, el plenario de la CGT (peronista) convocó a una huelga nacional de 24 horas sin movilización para el martes 25 de septiembre contra las políticas económicas del gobierno y en oposición al acuerdo con el FMI.

Será el segundo paro del año contra el gobierno tras el realizado el 25 de junio y el cuarto en la gestión de Macri. Paralelamente las dos vertientes en que está dividida la Central de Trabajadores de Argentina (CTA, de izquierda) llamaron a un paro nacional de 36 horas para el 24 de septiembre con movilización y que concluirá el día 25 en coincidencia con la medida de fuerza de la CGT.

El gobierno debió recurrir este año a un préstamo de 50.000 millones de dólares del FMI para enfrentar una severa corrida cambiaria que desató la inflación que según todos los pronósticos superará este año el 30%, casi el doble del 17% estimado para 2018.

Fuente: El Telégrafo