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Más de un millón de niñas y adolescentes son víctimas de violencia sexual en América Latina y el Caribe y una de cada cuatro ha contraído matrimonio antes de los 18 años, dijo hoy (11 de octubre de 2017) la directora regional de Unicef, María Cristina Perceval.

Esto convierte a la región en la segunda con mayor tasa de embarazados en adolescentes en el mundo, precisó Perceval en una rueda de prensa, en Santo Domingo, junto a la directora regional de ONU-Mujeres, Luiza Carvalho, y el director regional del Fondo de Población para las Naciones Unidas (Unfpa), Esteban Caballero.

De acuerdo con los datos difundidos con motivo del Día Internacional de la Niña, una de cada cuatro adolescentes que vive en áreas rurales y en situación de pobreza en América Latina no asiste a la escuela y trabaja en quehaceres domésticos y de cuidado no remunerados.

Mientras que el 25 % de las niñas de entre 13 y 15 años reporta haber considerado seriamente suicidarse y cuatro de cada 10 han experimentado la violencia de pareja. A su vez, de acuerdo con estos datos, una de cada 10 adolescentes de entre 15 y 19 años justifica la violencia de pareja y más de una cuarta parte de las niñas de 11 países de la región declaró que “jamás” o “rara vez” se sienten seguras de camino a la escuela.

Perceval llamó la atención sobre el hecho de que las menores que viven en zonas rurales no cuenten con suficiente acceso a la información ni suministros para su menstruación y el 25 % de todas ellas ni siquiera tiene acceso a educación. “Una realidad que se ve agravada en situaciones de emergencia donde las niñas y adolescentes son más vulnerables”, señaló.

Con motivo de celebrarse hoy el Día Internacional de la Niña, Unicef llamó a los Gobiernos, a los sistemas de Justicia, la sociedad civil y la familia, entre otros sectores, a promover el empoderamiento de las niñas y adolescentes y contribuir positivamente a su desarrollo integral.

Este día, indicó Perceval, “es un momento que nos convoca a tomar conciencia de que las niñas no pueden ser tratadas como adultas sin derechos, sino como niñas con derechos y empoderadas, por ser fuerza de cambio”.

Fuente: El Comercio