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La petrolera brasileña Petrobras anunció hoy que rescindió el contrato por el que ofrecía gas a una térmica vinculada a la JBS, la empresa implicada en un escándalo de sobornos que tiene contra las cuerdas al presidente Michel Temer, por violación de la cláusula destinada a combatir la corrupción.

EFE

Petrobras, protagonista del mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil, citó una cláusula del contrato que prevé el respeto a la legislación anticorrupción para justificar su decisión de suspenderle el suministro de gas natural a la generadora térmica de la empresa Ámbar.

La estatal informó en un comunicado a sus inversores que “notificó a Ámbar de la extinción anticipada del contrato de suministro de gas para la UTE (Unidad Termo Eléctrica) de Cuiabá debido a la violación de la cláusula contractual que trata de la legislación anticorrupción”.

Ámbar es una de las empresas del conglomerado J&F, de propiedad de los mismos controladores de la cárnica JBS, una de las mayores productoras de alimentos del mundo y que es protagonista del escándalo de corrupción que puso a temblar al Gobierno brasileño.

Los propietarios de JBS confesaron en el marco de un acuerdo de colaboración con la Justicia brasileña que en los últimos años pagaron sobornos por 600 millones de reales (unos 187,5 millones de dólares) a 1.829 políticos de 28 partidos en Brasil a cambio de favores en sus negocios.

Los hermanos Joesley y Wesley Batista, controladores de la cárnica y que fueron autorizados a viajar en Nueva York por supuestos motivos de seguridad, dijeron haberle pagado sobornos tanto a Temer como a los entonces presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Como parte de su acuerdo con la Justicia le entregaron a la Fiscalía una grabación en la que Wesley Batista relata varias de sus corruptelas en una conversación en la que Temer escucha sin cualquier reacción a las referencias de los diferentes ilícitos.

Las acusaciones justificaron la decisión de la Corte Suprema de abrirle una investigación al jefe de Estado por los supuestos delitos de corrupción, obstrucción a la Justicia y asociación para delinquir que amenaza su mandato.

Petrobras explicó en su comunicado de que el contrato de suministro de gas que firmó en abril pasado tiene una cláusula en la que Ámbar declara que “no le ha pagado u ofrecido ventajas indebidas a cualquier autoridad política”.

“Sin embargo, Petrobras tuvo conocimiento de las delaciones en la que los ejecutivos del grupo J&F dicen que cometieron actos que violan la legislación anticorrupción vigente”, alega la estatal.

La petrolera dijo igualmente que ejercerá el derecho que tiene a exigirle a Ámbar una indemnización de 70 millones de reales (unos 21,9 millones de dólares) por la violación de las citadas cláusulas.

La estatal aclaró igualmente que durante las negociaciones para firmar un nuevo contrato con Ámbar rechazó las peticiones de la generadora térmica para venderle el gas natural al mismo precio que paga por importarlo de Bolivia.

Aclaró que paga 4,29 dólares por cada MMBtu (unidad de medición de gas) que importa de Bolivia y le cobra 6,07 dólares por cada MMBtu que le vendía a Ámbar, un valor acorde con los precios del mercado y similar al de otros clientes.

La aclaración fue hecha debido a que, entre sus denuncias a la Fiscalía, los dueños de JBS dijeron haber pagado sobornos para que Petrobras les vendiera gas al mismo valor del importado de Bolivia.

JBS, hasta hace un par de años la mayor exportadora mundial de carnes y segunda mayor productora de alimentos después de Nestlé, está en la mira del mercado y de sus acreedores desde que sus propietarios llegaron al acuerdo con la Fiscalía.

El grupo, urgido de recursos para pagar sus deudas y mantenerse en un mercado que le cerró el acceso a créditos y encareció las ventas a plazo, anunció esta semana la venta por 300 millones de dólares de sus operaciones de carne bovina en Argentina, Paraguay y Uruguay a la también brasileña Minerva, un importante competidor.

Fuente: Vistazo