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La mezcla de bebidas azucaradas con carbohidratos sube de peso de manera vertiginosa. Esto, de acuerdo a recientes investigaciones, está relacionado con el almacenamiento de grasas que se fortalece a través del azúcar.

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Combinar un refresco azucarado con una hamburguesa o con pollo frito realmente puede preparar al cuerpo para aumentar de peso, sugiere un nuevo estudio.

Las personas que consumieron un refresco endulzado con una comida rica en proteína almacenaron más grasa no utilizada, en comparación con otros que comieron el mismo alimento con una bebida sin azúcar, revelaron unos análisis de laboratorio.

Sus cuerpos no quemaron alrededor de un tercio de las calorías adicionales proporcionadas por la bebida azucarada, encontraron los investigadores.

Los participantes también quemaron menos grasa en la comida, y gastaron menos energía en general al digerir la comida.

“Si añadimos carbohidratos adicionales a los que ya tiene una comida, sin duda eso tendrá un efecto en la capacidad del cuerpo de usar la grasa como fuente de energía, y es más probable que acabe como energía almacenada”, dijo la investigadora líder, Shanon Casperson, bióloga investigadora en el Departamento de Agricultura de EE. UU.

Los refrescos, el café azucarado y las bebidas de té helado endulzadas, las bebidas de frutas, las bebidas energéticas y cosas parecidas son fuentes de azúcar añadido en las dietas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Seis de cada 10 niños y la mitad de los adultos beben al menos una bebida azucarada cada día.

La comida contiene tres tipos de nutrientes mayores: los carbohidratos, las grasas y las proteínas. Casperson y su equipo deseaban ver cómo los carbohidratos adicionales, en la forma de una bebida azucarada, afectarían al metabolismo de las grasas y las proteínas.

“Esta combinación específica parece reducir la eficiencia con que nuestro cuerpo quema la grasa”, advirtió. “Habría que investigar más, pero desaconsejar esta combinación a las personas podría quizá ser otra herramienta cuando se las oriente con respecto a la gestión del peso”.

En una dieta saludable los líquidos consumidos no tienen por qué proporcionar calorías, ni servir para cubrir necesidades nutritivas, pues para eso están los alimentos. El fin del agua potable, así como el de la mayoría de las bebidas, es que se utilicen para satisfacer los requerimientos hídricos de las personas.

En virtud, del aumento del sobrepeso, obesidad y diabetes y de la proliferación en el mercado de las bebidas, diversos países como Estados Unidos, España, México, entre otros, se han establecido recomendaciones para el consumo de bebidas.

Estas recomendaciones no son más que, lineamientos para satisfacer la mayor cantidad posible de las necesidades diarias de líquidos a través del agua y otras bebidas, con bajo contenido energético, para promover un buen estado nutricional.