Los dirigentes del transporte urbano exigen que se incremente la tarifa porque ya no es rentable. Se quejan de que los costos de mantenimiento e insumos subieron. También niegan que haya monopolio en las unidades. Los choferes de buses, en cambio, denuncian que no tienen acceso a la seguridad social ni al pago de horas extras.

El Telégrafo

Al menos siete problemas aquejan al transporte urbano de Quito. Pese ello, dirigentes del gremio y dueños de unidades exigen el incremento en la tarifa de pasajes o el pago de compensaciones.

Según la Dirección de Gestión de la Movilidad de Quito, en la capital circulan 3.333 unidades de transporte público, agrupadas en 47 operadoras. De este universo, 1.193 pertenecen al sistema integrado: son buses alimentadores que dan servicio a los sistemas Trolebús, Ecovía y Metrobús. Mientras que, 2.140 son unidades convencionales que circulan por distintos barrios de la capital, incluido el Valle de Cumbayá.

El pasaje de transporte urbano público es de $ 0,25 en Quito, vigente desde 2003. En la administración del alcalde Mauricio Rodas se aprobó establecer, desde el 15 de marzo de 2015, el sistema de compensaciones para evitar el incremento del pasaje.

El Cabildo acordó pagar al dueño de cada bus urbano entre $ 450 y $ 1.000 al mes por compensaciones bitrimestral, siempre y cuando cumplan con el 75% de los 30 parámetros de calidad. Por las constantes quejas de los usuarios por el mal estado de las unidades y mal servicio, desde junio de 2017 el Municipio suspendió el pago de compensaciones.

Hasta esa fecha por concepto de pago de compensaciones el Cabildo desembolsó $ 55 millones.