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Venezuela, una nación en espiral hacia una crisis humanitaria, falló en pagar su deuda, y pronto podría enfrentar consecuencias nefastas.

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El país sudamericano dejó de pagar su deuda, según un comunicado emitido este lunes por la noche por S & P Global Ratings. La agencia dijo que el período de gracia de 30 días había expirado para un pago que vencía en octubre.

Un incumplimiento de la deuda corre el riesgo de desencadenar una serie de eventos peligrosos que podrían agravar la escasez de alimentos y médicos en Venezuela.

Si suficientes tenedores de un bono en particular exigen un reembolso total e inmediato, puede incitar a los inversores de todos los bonos venezolanos a exigir lo mismo. Dado que Venezuela no tiene el dinero para pagar a todos sus tenedores de bonos en este momento, los inversionistas tendrían derecho a apoderarse de los activos del país, principalmente barriles de petróleo, fuera de sus fronteras.

Venezuela no tiene otros ingresos significativos más que el petróleo que vende en el exterior. El Gobierno, mientras tanto, ha fallado durante años en proveer suficientes alimentos y medicinas para sus ciudadanos. Como resultado, los venezolanos esperan horas en fila para comprar comida y mueren en hospitales que carecen de recursos básicos.

Si los inversores se apoderan de los envíos de petróleo del país, la escasez de alimentos y médicos empeoraría rápidamente.

“Entonces será un pandemónium”, dice Fernando Freijedo, analista de Economist Intelligence Unit, una firma de investigación. “La crisis humanitaria ya es bastante grave … no nos podemos imaginar lo que pasará después”.

No está claro de inmediato qué pasos tomarán los bonistas. Argentina pasó por un incumplimiento de pagos vagamente similar, y los tenedores de bonos pelearon con el Gobierno por cerca de 15 años hasta que llegaron a un acuerdo, en 2016. Sin embargo, cada caso es diferente.

Venezuela y su compañía petrolera estatal, PDVSA, deben más de 60.000 millones solo a los tenedores de bonos. En total, el país debe mucho más: 196.000 millones, según un documento publicado por la Harvard Law Roundtable y escrito por los abogados Mark Walker y Richard Cooper.

Más allá de los pagos de bonos, Venezuela debe dinero a China, a Rusia, a proveedores de servicios petroleros, líneas aéreas de Estados Unidos y muchas otras entidades. El banco central de la nación solo tiene 9.600 millones en reservas, ya que a lo largo de los años ha agotado lentamente su cuenta bancaria para realizar pagos.

El anuncio de S&P  sobre el cese de pagos venezolano se produjo este lunes después de que funcionarios del Gobierno de Venezuela se reunieron con tenedores de bonos en Caracas. La reunión fue breve y no ofreció aclaraciones sobre cómo el Gobierno planea reestructurar su deuda.

El Gobierno venezolano culpa de sus problemas de deuda -y su incapacidad de pago- a una larga “guerra económica” emprendida por Estados Unidos. El gobierno de Trump recientemente impuso sanciones financieras a Venezuela y PDVSA, impidiendo que los bancos de EE.UU. negocien o inviertan en cualquier deuda venezolana recién emitida.

Pero los expertos dicen que el régimen socialista venezolano, que ha estado en el poder desde 1999, es el responsable. Fijaron -o congelaron- los precios de todo, desde una taza de café hasta un tanque de gasolina, en un esfuerzo por hacer que los bienes fueran más asequibles para las masas. Durante años, los líderes venezolanos también fijaron la tasa de cambio de su moneda, el bolívar.

Esos movimientos estuvieron entre las fuerzas motrices detrás de la escasez de alimentos. Los agricultores no podían vender a precios bajos sin cerrar porque su costo de producción era mucho mayor. Los importadores tampoco podían permitirse el envío de alimentos, sabiendo que tendrían que vender a precios mucho más bajos de lo que pagaron en el puerto.

Cuando la escasez de alimentos empeoró, surgió un mercado negro ilegal donde los negociantes vendían alimentos básicos a precios mucho más altos que los precios artificialmente bajos del Gobierno. La inflación se disparó, por lo que el bolívar casi no vale nada.

Un dólar estadounidense actualmente compra más de 55.200 bolívares. A principios de año, un dólar valía alrededor de 3.200 bolívares, según dolartoday.com, un sitio web que rastrea la tasa no oficial que millones en Venezuela utilizan para determinar los pagos.

El Fondo Monetario Internacional pronostica que la inflación en Venezuela llegará al 650% este año y al 2.300% en 2018.

Fuente: CNN en Español