Compartir

La temporada 2015 del campeonato ecuatoriano de fútbol dejó varias figuras destacadas, otras consagradas y un puñado de decepciones. Pero también despuntó un grupo de futbolistas juveniles, desconocidos o con poco recorrido, que se convirtieron en las revelaciones del torneo y que tendrán un mayor protagonismo en 2016.

Si de goles se trata, 2 artilleros aparecieron en el segundo semestre y se colaron entre los mayores goleadores del certamen: el argentino Bruno Vides, de Universidad Católica; y el ecuatoriano José Angulo, de Independiente del Valle.

El delantero ‘celeste’ llegó como refuerzo para la segunda etapa y no tardó en acoplarse a su club. Llegó recomendado por el DT Luis Zubeldía y a pesar de que era su primera temporada con Católica destacó de inmediato con sus goles.

Vides admitió que nunca en su carrera había podido marcar tantos goles en tan pocos partidos, por lo que la directiva del club espera alargar su estancia en el país. Su pase cuesta $ 1 millón.

Mientras que el caso de Angulo, fue una mezcla de fortuna y viveza para aprovechar oportunidades. La salida de Daniel Angulo al Independiente Santa Fe representó una gran opción para el esmeraldeño, que ya había destacado en reservas, pero que tuvo que esperar con paciencia una posibilidad de actuar.

Las lesiones le impidieron ser tomado en cuenta como juvenil en años anteriores y con esa particularidad, recién debutó en 2015 en primera, a los 20 años. Su buena racha goleadora lo llevó a formar parte de la selección, ya que fue convocado por el entrenador Gustavo Quinteros para los partidos de Eliminatorias contra Uruguay y Venezuela.

Su compañero Gabriel Cortez fue uno de sus principales socios. El ‘Loco’ terminó el año con 7 asistencias y 12 goles, lo que lo colocó como el segundo artillero de su equipo. El ‘10’ del equipo del Valle.

Los descendidos, Liga de Loja y Deportivo Quito, también dejaron futbolistas que pudieron destacar en medio de sus complicaciones. Los ‘chullas’ tuvieron en Juan Diego Rojas y Richard Calderón a sus mejores jugadores, que no pudieron impedir que el equipo baje a la B.

Rojas dejó Independiente el año pasado y fue en busca de una oportunidad en Deportivo Quito, que lo acogió a través de una prueba. Su talento y velocidad fueron explotados por el DT Tabaré Silva, en una primera etapa destacada en la que terminaron en quinto lugar.

Por la banda izquierda estuvo él y por el otro costado apareció Calderón, que despuntó por su buen remate de media distancia y su capacidad ofensiva para ayudar a su equipo. Su aporte fue significativo en la medida de lo posible, pues luego con la cantidad de problemas que cayeron sobre el club, fue más complicado hallar la forma de sacar al equipo del fondo.

Lo mismo sucedió con Anderson Naula, el juvenil lojano que apareció este año y que de a poco se convirtió en figura. Su estatura y su poca masa muscular no fueron impedimentos para enfrentarse a rivales mucho más fornidos, para de esa forma anotar 4 tantos.

Su aparición también coincidió con la planificación de la selección sub-17, que se alistaba para jugar el Mundial de la categoría que se disputó en Chile. El estratega Xavier Rodríguez ya disponía de un equipo base, pero por el buen rendimiento de Naula no dudó en sumarlo al equipo nacional.

Si de juveniles se trata, en Aucas y Liga de Quito destacaron Joao Rojas y Pervis Estupiñán, respectivamente. El ‘oriental’ solo jugó un partido en la primera etapa, pero en la segunda, ya con el entrenador Carlos Ischia al mando, Rojas fue el juvenil inamovible.

Incluso el DT señaló que no lo hacía jugar por obligación, sino por el aporte que le daba al equipo por la banda izquierda. Destacó más por la cantidad de pases gol que realizó, y luego de su actuación, el administrador del equipo, Ramiro Gordón, señaló que existe una posibilidad de que salga al exterior.

Su par en los ‘albos’ fue titular indiscutible para Luis Zubeldía por la banda izquierda. Además, el equipo no tenía opciones sobre esa posición y cuando el juvenil no podía jugar, representó más de un dolor de cabeza para el entrenador.

Su compañero de equipo, José Quintero, también fue una gran revelación en Liga. No le pesó el hecho de haber jugado en la serie B en 2014 con Aucas y con Liga fue un aporte valioso por la banda derecha.

El campeón tuvo en Fernando Pinillo a un baluarte, que fue un respaldo grande para los titulares. Si alguno se lesionaba, Pinillo cumplía de gran forma y pudo anotar algunos goles en pelota quieta.

Mientras que en Deportivo Cuenca, Andrés López se convirtió en el líder del equipo y ocupó la banda de capitán. El jugador formado desde las inferiores en el equipo cumplió un ciclo exitoso desde su debut como juvenil y en 2015 mantuvo la regularidad de otros años. En 2016 jugará en Universidad Católica, luego de asumir una experiencia importante.