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El seguimiento que hará la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al secuestro y posterior asesinato del equipo periodístico de este Diario comenzará a finales de julio.

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La primera tarea será revisar todos los documentos que fueron desclasificados por el Gobierno respecto del manejo del secuestro, y tomar los testimonios de las familias.

Para esto, la CIDH conformará un Equipo de Seguimiento Especial: Esmeralda Arosemena, relatora para Ecuador; Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión, y Paulo Abrau, secretario ejecutivo de la CIDH.

A este grupo se sumarán también delegados de la Secretaría de Medidas Cautelares, de la Secretaría Ejecutiva del organismo y un segundo equipo de expertos independientes, que aún no han sido escogidos. Estos son los principales resultados de la visita de tres días que realizaron los familiares del periodista Javier Ortega, del fotógrafo Paúl Rivas y del conductor Efraín ­Segarra a la sede de la CIDH, en Washington.

En esa cita también participó una delegación del Estado ecuatoriano, presidida por Juan Pablo Morales, subsecretario de Justicia. Entre todos se acordó que la CIDH hará tres visitas entre julio y diciembre y hará otras reuniones de seguimiento en Washington. Los costos de este trabajo los cubrirá el Estado, explicó Yadira Aguagallo, pareja del fotógrafo Rivas, quien asistió a la reunión.

En ese viaje, los allegados explicaron que otro de sus propósitos era lograr que Colombia firmara un compromiso a través del cual permita que el Equipo de Seguimiento Especial realice su trabajo de indagación en ese país.

La suscripción de este convenio se dio y, por eso, la CIDH entregó una propuesta de trabajo para que el Gobierno de Colombia la analice, y otorgó un plazo de una semana para que tome una decisión.

Para los familiares, la participación de Colombia es importante, ya que el secuestro de los tres trabajadores ocurrió en el poblado fronterizo de Mataje, el 26 de marzo pasado, y los crímenes se perpetraron en territorio colombiano, a manos de miembros de un grupo disidente de las FARC.

Durante esta fase preparatoria se analizaron también un plan de trabajo general y los objetivos que tendrá el Equipo de Seguimiento.