El debate sobre el aborto siempre ha sido polémico. Están los que defienden el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y los que cuestionan su derecho a decidir sobre la vida de otro ser humano, en este caso el feto.

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Pero en Argentina ese debate se tornó todavía más intenso y traspasó fronteras con el caso de Belén, una joven sentenciada a ocho años de prisión por abortar. Pero, ¿por qué tanta atención a este hecho en particular? Pues bien, según el parte médico se trató de un aborto espontáneo.

Belén sufrió una hemorragia y en el hospital le diagnosticaron un «aborto espontáneo incompleto sin complicaciones», luego de que los médicos le dieron calmantes para sus dolores estomacales.

En primera instancia la justicia de Argentina, concretamente la Sala III de la Cámara Penal, la declaró culpable de homicidio doblemente agravado por vínculo y alevosía por considerar que asesinó a su hijo recién nacido.

No obstante, varios movimientos conformaron la «Mesa para la Libertad de Belén” y Amnistía Internacional se sumó a la lucha por esta causa para lo que recogió 120 000 firmas de respaldo. También Naciones Unidas exigió a ese país que tome medidas para la inmediata liberación de Belén, en virtud de las violaciones que se cometieron, irrespetando estándares internacionales.

Mientras tanto, los reclamos, marchas y protestas en diferentes ciudades de Argentina y en las afueras de la Corte Suprema de Justicia se tornaron multitudinarios. Así, consiguieron su cometido, pues la Corte Suprema de Tucumán ordenó que la causa vuelva a la Sala III de la Cámara Penal para que tramite la liberación efectiva de Belén.

La joven, que estuvo en prisión los últimos dos años y medio, no pudo contener las lágrimas en medio de su incredulidad sobre el fallo, relató su abogada. De todos modos, Amnistía Internacional insistirá para que se revoque el fallo completamente y así el historial de Belén no quede marcado por este hecho.