Las primeras embarcaciones dedicadas a la pesca artesanal en la parroquia de La Chorrera volvieron a hacerse a la mar en los últimos días, tras el terremoto que asoló a mediados de mes la costa norte de Ecuador, dijo hoy a Efe el presidente de cooperativa local, Andrés Mero.

El sector de la pesca artesanal da trabajo en esa zona a unas 150 embarcaciones, de las cuales 40 están adscritas a la cooperativa, según Mero, quien comentó que, a raíz del terremoto, la actividad pesquera había quedado paralizada.

Casi todos los pescadores se marcharon en busca de lugares seguros después del sismo, que destruyó sus casas y de igual modo desaparecieron los comerciantes que habitualmente les compran el pescado y el camarón que capturan.

Algunos comerciantes han regresado a la zona y las actividades pesqueras comienzan a restablecerse con la salida de algunas embarcaciones, si bien algunos expresaron temor por los precios y por un cierto descenso de la actividad comercial.

Es el caso de Giovanni Zambrano, pescador de altura, quien comentó a Efe que existen dificultades porque el rabón (un tipo de pez) ha bajado de precio, por lo que la venta de las piezas que consigue apenas le da para recuperar los gastos de combustible y salarios que debe afrontar.

Por eso, Zambrano ha decidido esperar a que las condiciones mejoren, al contrario que Luis Delgado, pescador de camarón, quien se hará hoy mismo a la mar «a ver qué hay», pues ya lleva parado desde hace once días, cuando el terremoto sorprendió a los habitantes de La Chorrera, en su mayoría pescadores que lo han perdido todo y ahora viven en campamentos instalados a las afueras.

A causa del temblor, también cerró la gasolinera que abastece a los profesionales de la pesca artesanal, pero el establecimiento ha reabierto sus puertas, indicó Mero, quien consideró que las condiciones de la actividad del sector serán las mismas que antes del terremoto.

En su opinión, la paralización ha sido circunstancial y las barcas deben ir volviendo poco a poco a faenar como lo hacían antes del sismo.

Las mayores o menores ganancias por jornada de pesca, que los profesionales estiman en un promedio de unos 30 dólares, dependen, según él, del éxito en las capturas, porque «este trabajo de la pesca artesanal es una aventura. La pesca no es segura todas las veces», comentó Mero.