Augusto Reyes, analista internacional, en entrevista para Notimundo a la Carta con Priscila Romero, habló acerca del panorama mundial tras la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y el nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC.

Augusto Reyes, analista internacional, en entrevista para Notimundo a la Carta con Priscila Romero, habló acerca del panorama mundial tras la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y el nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC. Con respecto a la situación de los indocumentados, el experto aseveró “yo no creo que Donald Trump vaya a cumplir al cien por ciento las promesas que sobre este asunto ha hecho”.

A pesar de tener el “camino libre” al contar con una mayoría republicana en el Congreso, su más grande complicación va a ser “la audiencia que lo llevó a la Casa Blanca, la opinión pública, el voto oculto”, sostiene el experto, al comentar que esto provocará un “efecto boomerang” en contra del nuevo Mandatario.

Reyes explica también que el racismo y la discriminación siempre han estado presentes en el país norteamericano. “Hay racismo en EE.UU., y antes de que Donald Trump subiera al poder había racismo”. La diferencia es que, tal como el analista sustenta, las personas que lo ejercen “creen que ahora están legitimadas”.

El experto es parte de la Décima Edición de la Cumbre de Comunicación Política que se lleva a cabo en la ciudad de Quito, en la cual él dictó una conferencia llamada “El grito silencioso”, en la cual hace referencia a “los votos que se ocultan de las encuestas pero que en elecciones brillan”. Como ejemplos claros de esta situación se pueden identificar a más de la reciente triunfo de Trump, el Brexit y el ‘No’ a la Paz en Colombia.

Refiriéndose al último tema, el académico asegura que el 70% inicial reflejado en las encuestas del país cafetero, en las que el ‘Sí’ a la paz obtenía la victoria, se dio por “una audiencia que de frente decía lo políticamente correcto, pero por dentro pensaba otra cosa”. Entre las razones por las cuales él considera que ganó la negativa a la firma del tratado entre las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) y el Gobierno colombiano, es que “históricamente las FARC han cometido hechos violentos que realmente han indignado al Estado colombiano y a la opinión pública”, es por esto que afirma que los ciudadanos del país hermano no consideran correcto el hecho de que no paguen sus crímenes en la cárcel, y además se les cediera curules en el congreso. “Esto exacerbó los ánimos de personas que, aun queriendo la paz, no podían conciliar esa expresión expósita publica con su foro interno”.

El nuevo acuerdo que firmaron las partes cuenta con nuevos matices. Ahora, quienes sean acusados de haber cometido crímenes, serán recluidos, pero no en una cárcel “intramural”, sino en otra zona. La cárcel ahora se dará una reclusión en otra zona no en una cárcel; se mantendrá una ideología de género, la cual no se la elevará a un rango constitucional;  el armamento será retirando, tal como se lo había establecido en el anterior referéndum. “Yo como colombiano, prefiero ver a los líderes de las FARC haciendo proselitismo político con un micrófono en el congreso y no con unas armas en la mano”.

“Hoy uno puede decir que guerra como la conocíamos antes ya no la hay”, asegura el académico. “Si hay algo que proteger es el cese bilateral”. Añade también que Juan Manuel Santos, a pesar de ser de la misma línea política del ex presidente Álvaro Uribe, tomó una decisión, y es “cambiar la política pública, la que era piedra y fuerza en contra de las FARC;  él dice ya no más, no podemos seguir malgastando dinero, pero más importante, no podemos seguir malgastando sangre de los colombianos”.