El más alto jefe militar de Ecuador, Oswaldo Zambrano, exhortó a reforzar la información entre los soldados sobre la situación del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), tema que levantó polémica luego de que el Gobierno ordenara medidas administrativas en esa entidad.

Zambrano, nombrado jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas el 5 de febrero pasado por el presidente, Rafael Correa, que ese mismo día destituyó a la antigua cúpula militar por la polémica con el Issfa, emitió hoy un saludo oficial a los comandantes del Ejército, Aviación y Armada.

En ese saludo, el vicealmirante Zambrano aprovechó para hablar del Issfa y pidió a los comandantes «generar reuniones informativas permanentes en todas las unidades y repartos militares».

Ello con el fin de «procurar un ambiente de tranquilidad y paz en los soldados ecuatorianos y sus familias y favorecer su condición de afiliados del Issfa», recoge el escrito.

Zambrano asegura que, además de informar sobre la situación del Issfa, debe reiterarse a los soldados «los valores» de la vida militar que, sobre todo en épocas de crisis, permiten «mantener inalterables sus convicciones en beneficio de la misma sociedad y la patria».

«Con total entereza realizaremos las acciones que sean necesarias para precautelar (proteger) los intereses de la institución y el personal militar afiliado al Issfa», añadió Zambrano en su escrito.

La polémica sobre el Issfa surgió luego de que el Gobierno ordenara la retención de un monto de 41 millones de dólares de los fondos de esa entidad, como una especie de devolución por un sobreprecio en la venta de unos terrenos al Ministerio del Ambiente.

Esa cuantía corresponde a la diferencia entre los 48 millones que el Issfa percibió en 2010 por la venta de unos terrenos en Guayaquil y los 7,3 millones que realmente costaban, según una valoración municipal.

El asunto desencadenó protestas de militares en situación de retiro, que advertían de supuestos problemas financieros en el Issfa si finalmente se devolvían los fondos, aunque el Gobierno negó tales dificultades y dijo sospechar que detrás de las críticas existían intereses políticos de exmilitares.