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La vida del equipo periodístico del diario El Comercio secuestrado en Mataje supuestamente dependía de la liberación de tres integrantes de la organización narcoterrorista detenidos con armamento. El caso estuvo en manos de dos jueces en San Lorenzo, pero ninguno concretó la audiencia de juzgamiento, ahora fue convocada para el 11 de mayo.

El Telégrafo

Sobre el secuestro y asesinato del equipo periodístico de diario El Comercio: Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, queda mucho por investigar, aunque las investigaciones fiscales y el expediente judicial dan pistas. De allí se desprende que la historia de su trágico desenlace no se inició el 26 de marzo cuando cruzaron el retén de la Marina en la vía a Mataje (Esmeraldas).

Este era el último control con presencia militar y policial para ingresar a la comunidad fronteriza con Colombia, convertida en el epicentro de la violencia desatada por alias “Guacho”. La medianoche del 11 de enero de 2018, cuando los equipos élite de la Policía de San Lorenzo, acompañados por la Fiscalía y con una orden judicial, se preparaban para ingresar a la parroquia de Mataje, los agentes conocían claramente el objetivo: detener a quienes estaban en una modesta casa de construcción mixta, color amarillo.

A las 02:00, los uniformados  atravesaron la puerta de madera y hallaron a tres hombres que ese momento dormían en medio de armas, municiones, granadas y mechas para explosivos. Las evidencias eran contundentes -según la Policía- para oficializar el arresto del ecuatoriano Patrocinio C., de 34 años, en unión libre y con un hijo. También lo fueron para detener a los colombianos Diego T., de 28 años, y James C., de 19, de quienes se sospechaba pertenecían a la red criminal de “Guacho”.

En las primeras declaraciones a la Fiscalía, Patrocinio C. negó conocer a los extranjeros y por qué había armas en su casa. Según los archivos judiciales, él dijo que era un campesino y que los colombianos llegaron a su hogar a pedirle posada porque eran amigos de su cuñado Segundo Malabe y que al día siguiente cruzarían la frontera. Mientras, los colombianos guardaron silencio. “Guacho” respondió el 27 de enero con un coche bomba en el cuartel policial de San Lorenzo.

Minutos después, el ECU-911 recibió una llamada que no pudo ser identificada, donde los hombres de “Guacho” asumieron el atentado y amenazaron de muerte a policías y militares. Luego de esa agresión, el 29 de enero, Patrocinio C. y los colombianos Diego T. y James C. fueron sacados de la cárcel de Esmeraldas y trasladados al pabellón de máxima seguridad del Centro de Rehabilitación Social de Latacunga, según la Policía.