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Los mayores efectos ocurrieron en las comunidades rurales de Apuela y Peñaherrera, ubicadas en el noroccidente de la provincia de Imbabura.

El Telégrafo

Cuarteamiento de paredes, rotura de vidrios y caída de mampostería fueron algunos de los efectos que provocó el sismo de 5,4 grados de este martes 22 de mayo. El temblor ocurrió a las 08:36 en un punto ubicado 50 kilómetros al noroccidente del cantón Cotacachi (Imbabura).

El fenómeno fue seguido por una veintena de réplicas registradas hasta las 11:00 de este martes por el Instituto Geofísico. La más fuerte, hasta esa hora, fue una de 4 grados ocurrida un minuto después del sismo principal. Tras una primera evaluación, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Cotacachi reportó que los efectos se sintieron, principalmente, en las escuelas de las comunidades Apuela y Peñaherrera, así como en el centro de salud de la primera localidad.

Como medida de prevención, los servicios de la casa de salud fueron trasladados temporalmente al Cuerpo de Bomberos. Hasta el cierre de esta edición se conoció que dos niños de la escuela de Apuela resultaron con heridas leves.

La Secretaría de Seguridad y Gestión de Riesgos de Cotacachi recomendó a los responsables de los centros educativos la suspensión de actividades, lo cual fue acatado. Zenaida Izama, habitante del centro de Cotacachi, estaba nerviosa por los rumores de que el epicentro del sismo era en la laguna de Cuicocha, lo que podía indicar una activación del volcán Cotacachi.

Sin embargo, aclaró que se sentía mejor luego de que las instituciones responsables aclararan la situación. “Además, se suspendieron las clases y los niños están en casa”. El movimiento fue sentido también en Quito. Quienes viven y trabajan en edificios altos suspendieron actividades y, en algunos casos, evacuaron los inmuebles.