La variedad de anomalías observadas en recién nacidos y que pueden estar causadas por el virus del zika apunta a la presencia de "un nuevo síndrome congénito", según un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«La OMS ha establecido un proceso para definir el espectro de este síndrome. El proceso se centra en la elaboración de mapas y en el análisis de manifestaciones clínicas, incluyendo anomalías neurológicas, auditivas, visuales y de otro tipo», indican los especialistas en el editorial del boletín mensual de la organización.

Adelantan que el alcance del síndrome se extenderá «conforme se hace disponible más informaciones y hay un seguimiento más prolongado de los niños afectados».

El aumento desmesurado de casos de microcefalia y otros desórdenes neurológicos en el noreste de Brasil, así como en otros lugares de Latinoamérica, fue declarado hace cinco meses como una emergencia internacional de salud pública por la OMS.

Mientras que en Brasil hay 1.434 casos de microcefalia reportados por las autoridades, la OMS ha recibido información de tres casos en Cabo Verde, siete en Colombia, ocho en la Polinesia Francesa, dos en Martinica y cuatro en Panamá.

«Con tal propagación, es posible que varios miles de bebés sufran discapacidades neurológicas moderadas a severas», según el artículo, que firman cinco expertos de la OMS y dos de su entidad regional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Por esta razón -agregan- se debe incluir a una población más amplia que simplemente los niños con microcefalia en la vigilancia rutinaria y en los protocolos de investigación.

El editorial también señala que «la evidencia existente y datos sin publicar» -pero que ha sido compartido con la OMS- hacen patente que las anomalías congénitas son más amplias de lo inicialmente pensado.

«Se necesita compartir los datos para definir el síndrome», insisten los autores, que revelan que «la mayor parte de datos relacionados con manifestaciones congénitas» del zika «siguen sin ser publicados».

Sobre las perspectivas, el análisis anticipa que la emergencia internacional sanitaria que implica esta situación es «diferente» a otras por sus consecuencias en la salud y su impacto social a largo plazo.