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El Ministerio de Salud Pública aplica, hace dos años, la estrategia 90/90 para evitar la transmisión del virus. Los médicos y los grupos de apoyo aseguran que actualmente, con cuidados, se puede desarrollar una vida plena.

Imagen referencial de shutterstock

Carla M. cumple con tres reglas para poder vivir: toma antirretrovirales, acude a los controles médicos, usa protección y es optimista.

Hace 11 años recibió la mala noticia de que contrajo Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Confirmó el diagnóstico con otras dos pruebas. “Sentí que mi vida se derrumbó. Fue algo terrible porque tenía una niña de ocho años y otra mayor”.

Tras su detección conoció al grupo de autoapoyo Unidos luchando por la vida, que le permitió aceptar y entender la enfermedad. “Cuando hablan de VIH las personas piensan que solo las trabajadores sexuales y homosexuales lo contraen pero no es así, las amas de casa también están expuestas, no porque lo buscamos, sino porque como ocurrió en mi caso: mi pareja me infectó”.

En Ecuador, la tasa de incidencia del VIH está en 0,22 por cada 1.000 habitantes y el mayor número de afectados son los hombres, según el Ministerio de Salud (MSP).

Hoy, sábado 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el VIH/Sida. En varias casas de salud el viernes 30 de noviembre se realizaron pruebas rápidas. En Durán este sábado se recordará su lucha con una carrera.

Según Fausto Barragán, responsable de la promoción de la salud del distrito 3 del MSP, hay un avance importante para que las personas conozcan la enfermedad, las formas de transmisión y la importancia de los tests cada seis meses o una vez al año cuando inician su vida sexual.

“A los adolescentes se les imparte consejería sobre el uso de preservativos como medida de prevención”. 36.544 portadores del virus reciben.

La situación

Juan Villa, del Hospital General del Guasmo Sur del MSP, explicó que hace dos años la cartera de Estado implementó la estrategia 90/90, que significa 90% de pacientes diagnosticados y 90% en tratamiento para evitarlo.

“Tenemos una alta efectividad del tratamiento, pero nos falta hallar a los afectados. Hay una resistencia de aceptar la enfermedad y esto hace que no tengamos el diagnóstico y que lleguen a etapa sida”.

En la unidad creada hace seis meses, que se inició con la atención de 35 pacientes, revisan a 450 y 350 de ellos reciben tratamiento. Él aseguró que el 80% de los pacientes son portadores y el resto está en etapa sida.

Según César Narváez, infectólogo del hospital Luis Vernaza (Guayaquil), desde el 2000 hasta el 2016 disminuyeron el 39% los nuevos episodios de infecciones a las personas que portan VIH.

Para él, esto responde a la prevención y esquemas de tratamiento existentes para evitar las infecciones oportunistas y que evolucionan en sida. En este centro cada día son detectados hasta 11 nuevos casos.

Asimismo, en el Hospital Los Ceibos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), la prueba también tiene una alta demanda.

María Solórzano, infectóloga, asegura que al mes se efectúan 1.200 tests. “Los que resultan reactivos se los sensibiliza con consejerías y luego se remite la atención a tercer nivel donde recibe los retrovirales. Tenerlo no es una sentencia de muerte. La enfermedad es de tipo crónica y aunque no tiene cura, con controles se lleva una vida plena”.

Eso hace Ramón, de 41 años, quien hace seis se lo detectaron. Su vida fue otra después de la noticia. En la actualidad él comparte su testimonio y motiva a las personas que han sido diagnosticadas para que no abandonen el tratamiento.

Unidos luchando por la vida atiende a 70 personas y funciona hace 14 años.

Miriam Zambrano, coordinadora del programa de VIH de la Red de Dispensarios Médicos de la Arquidiócesis de Guayaquil (Redima), cuenta que hace 14 años funciona. “Allí ellos se empoderan de su enfermedad para no sentirse discriminados”.

Hace casi dos décadas hacen pruebas. “Al año detectamos 100 nuevos casos en los 18 dispensarios de Redima. De ellos el 30% son adolescentes”. Además hace dos años cuenta con un albergue temporal, el San Luis Gonzaga, que acoge a personas de provincias que reciben tratamiento en hospitales.

Fuente: El Telégrafo – Nota original: LINK