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Con la llegada de Las Manuelas al archipiélago de Galápagos, que empezó este 12 de octubre, son 23 las provincias intervenidas por las brigadistas que diariamente visitan los hogares de las personas con discapacidad y sus familias, para brindarles apoyo integral.

El Telégrafo

Durante octubre, la brigada liderada por Las Manuelas junto con el Médico del Barrio, técnicos de Inclusión Económica y Social y varias instituciones del Estado se desplazan por cuatro islas de la región Insular.

“Las cinco brigadas intervendrán de manera integral a 161 personas con discapacidad en San Cristóbal; 340 en Santa Cruz, donde se concentra la mayor población de personas con discapacidad; 8 en Floreana y 40 en Isabela”, sostuvo María Amelia Espinosa, subsecretaria de la Secretaría Técnica Plan Toda una Vida.

Para esta intervención se trasladaron desde el continente más de 160 ayudas técnicas, entre sillas de ruedas, de evacuación y baño, bastones, cojines antiescaras, pañales y demás asistencias, las mismas que fueron prescritas por médicos del Ministerio de Salud, luego de realizar un diagnóstico e identificar las necesidades de las personas con discapacidad que viven en las islas.

“La atención en salud que realizamos a través de un trabajo intersectorial es primordial para mejorar la calidad de vida no solo de las personas con discapacidad, sino también de sus familias. Nuestra labor se basa en la prevención y en la atención con énfasis en el lado humano”, indicó Andrés Chuchuca, subsecretario nacional de Provisión de Servicios de Salud.

Rosario Achig, de 89 años, con discapacidad visual, fue una de las primeras que se benefició de la intervención. En su casa, ubicada en la parroquia rural El Progreso, en la isla San Cristóbal, recibió la visita de la brigada, que por segunda ocasión llegó a su domicilio para brindarle atención médica y entregarle un bastón de apoyo de cuatro puntos, con el cual podrá movilizarse con mayor facilidad.

“Estoy muy agradecida por la visita y porque los médicos me atienden en casa. Para nosotros es importante que no nos abandonen”, enfatizó Achig, quien la mayor parte de su tiempo permanece sola en su hogar.

“Con la intervención que realizamos esperamos la atención a más de 550 personas con discapacidad y sus familias, lo que se traduciría en más de 2.000 beneficiarios que recibirían el apoyo estatal a través de un trabajo intersectorial”, precisó Espinosa.

Fuente: El Telégrafo – nota original: LINK