Alabama, estado ubicado al sudeste de Estados Unidos, prohibió el 14 de mayo de 2019 la interrupción del embarazo en cualquier etapa de la gestación, incluso en los casos de incesto o violación a menos que corra en riesgo la vida de la madre y criminaliza con hasta 99 años de prisión al médico que lo practique. Esta Ley fue aprobada por una amplia mayoría de 25 votos frente a 6, por el Senado estatal.

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Esta normativa debería entrar en vigor dentro de seis meses. Sin embargo, los congresistas que promulgaron la Ley opinan que un Tribunal Inferior la paralizará antes de entrar en vigencia, como ya ha sucedido con tantas otras.

En apenas cinco meses de este 2019, 28 Estados del país norteamericano como Kentucky, Misisipi, Georgia, entre otros, introdujeron más de 300 nuevas leyes para limitar el aborto. Estas normativas no logran llevarse a cabo debido a paralizaciones de Tribunales Federales que defienden el derecho superior dictado por el Supremo.

El derecho al aborto lleva más de cuatro décadas desarrollándose en Estados Unidos, por la histórica sentencia conocida como Roe vs. Wade, que en 1973 convirtió al aborto en un derecho constitucional protegido por la enmienda 14 de la Carta Magna, aunque el Supremo no establece plazos para la interrupción del embarazo y es independiente de cada Estado regular los términos, que normalmente son en el primer trimestre de embarazo

Créditos: ShutterStock
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Sin embargo, desde la llegada de Donald Trump y dos jueces conservadores, que son mayoría, la disputa legal contra la interrupción voluntaria del embarazo ha aumentado, lo que se ha evidenciado en la normativa firmada por Trump para permitir a los Estados que retiraran la financiación pública a Planned Parenthood, organización sin fines de lucro que provee servicios de salud reproductivos en Estados Unidos y en el mundo.

“Esta ley está a punto de desafiar Roe versus Wade y proteger la vida de los no nacidos, porque un niño que no ha nacido es una persona que merece amor y protección”, declaró tras acabar la votación en el Senado Terri Collins, la Legisladora republicana promotora de esta Ley.

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Por otro lado, la mayor Organización de Defensa de Derechos Humanos en Estados Unidos (ACLU), se ha comprometido en iniciar una demanda para bloquear la implementación de la ley en Alabama y aseguró que la medida no entrará en vigor. “Esta ley castiga a las víctimas de violación e incesto al tomar control de sus propios cuerpos y forzarlas a dar a luz“, asegura ACLU.

El líder de la minoría que apoya el derecho al aborto en el senado, Bobby Singleton, se dirigió a los legisladores que aprobaron la ley, declarando: “Le están diciendo a mi hija que ella no importa… le están diciendo que está bien que la violen y que tendrá que tener al hijo si se queda embarazada”, finalizó.

Así mismo, la Senadora, Vivian Figures declaró que su aprobación era inconstitucional. “Si yo fuera ellas, haría planes para irme de Alabama. ¿Quién va a querer quedarse en un Estado que le trata así?”, aseguró Figures.

Por su parte, la gobernadora de Alabama, Kay Ivey divulgó tras firmar la ley en contra del aborto: “Esta legislación es un poderoso testamento de las firmes creencias de los residentes de Alabama de que cada vida es preciosa y es un regalo sagrado de Dios“.

Si estas leyes llegan a la Corte Suprema de Justicia a tiempo se pueden convertir en un tema de debate en las elecciones de 2020, en las que el presidente republicano Donald Trump buscará la reelección.

¿Cuáles son las cifras de aborto?

En Estados Unidos, la tasa de abortos es de 34 por 1.000 personas y en los países que prohíben el aborto totalmente o lo permiten sólo en caso de riesgo para la vida de la mujer, es de 37 por 1.000 personas.

Los gobiernos que han restringido el acceso al aborto, según estadísticas han producido que las mujeres se vean obligadas a recurrir a abortos clandestinos y con riesgo, en especial si no tienen medios para pagar atención privada en el exterior.

En los últimos 50 años, alrededor de 30 países en el mundo han modificado su legislación para permitir mayor acceso al aborto, para la protección de la vida y la salud de las mujeres. Sin embargo, algunos países, como Nicaragua, El Salvador e Irlanda se han mantenido firmes en su prohibición a la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier circunstancia.

Según estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, el 40% de las mujeres en edad de procrear viven en países con leyes que penalizan el aborto, lo que ha ocasionado un gran índice de muertes por clandestinidad.

Incluso en Estados Unidos que tiene servicios legales de aborto, las personas embarazadas pueden encontrar aún múltiples restricciones para su acceso, como el precio, la falta de asesoramiento o plazos obligatorios de espera.

El aborto, es considerado todavía cómo un tema tabú y regido bajo la religión en varios países. Los derechos sobre la decisión de la maternidad todavía no son aprovechados por todas. Mientras tanto, el aborto inseguro continúa siendo la cuarta causa de muerte materna en el mundo y las mujeres continúan siendo criminalizadas por este presunto delito.