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La tormenta tropical Ophelia se fortaleció este miércoles, convirtiéndose así en el décimo huracán consecutivo en el Atlántico. Sin embargo, su legado más importante puede ser el inusual rumbo que tomará hacia el noreste de Europa.

CNN

La trayectoria pronosticada de Ophelia apunta a que se acercará a Irlanda y a Gran Bretaña el próximo lunes y martes. Y, aunque las frías aguas del norte implican que este huracán no tendrá la intensidad de los recientes ciclones que devastaron a Estados Unidos, es probable que genere vientos huracanados.

Récord en la racha de huracanes

La serie de huracanes consecutivos empezó silenciosamente el pasado 9 de agosto, cuando la tormenta tropical Franklin se convirtió en ciclón sobre la Bahía de Campeche, en el Golfo de México. Este fue el primer huracán de la temporada y tocó tierra en México esa misma noche, con categoría 1. De ahí que causara daños mínimos.

Pero la situación escaló bastante rápido dos semanas después: Harvey renació en la misma bahía y velozmente alcanzó el estado de huracán. De hecho, antes de tocar tierra en Texas el pasado 25 de agosto, se intensificó a un poderosa categoría 4.

Así empezó un brutal periodo de seis semanas que vio a Harvey, Irma, María y Nate arrasar con parte de la costa del Golfo de Estados Unidos y con muchas islas del Caribe.

El hecho de que 10 tormentas tropicales alcanzaran la condición de huracanes revela la implacable naturaleza de la temporada de ciclones en el Atlántico, durante este año. Aparentemente, cada complejo de tormentas en la cuenca se convirtió en un huracán en estos dos últimos meses. Incluso, muchos de ellos experimentaron una “rápida intensificación” y alcanzaron los niveles superiores de la escala Saffir-Simpson.

Una racha de este tipo no había ocurrido desde 1893. En realidad, sólo ha sucedido cuatro veces: en 1878, 1886, 1893 and 2017. Sin embargo, en el siglo XIX era mucho más probable que las tormentas nombradas se convirtieran en huracanes, porque la falta de satélites y de otras tecnologías llevaba a que sólo se advirtieran las tormentas más fuertes y aquellas que tocaran tierra. Por lo tanto, la temporada de este año es la única con 10 huracanes consecutivos de la era moderna: una hazaña aún más impresionante.

Ophelia se dirige a Europa

Ophelia está mucho más al norte que la mayoría de los huracanes en el Atlántico abierto. Lo que significa que no está atrapado en los vientos alisios tropicales, que empujan a los ciclones de este a oeste por el océano. Es por esta situación que Ophelia puede desplazarse hacia el norte y el este, enfilando su camino a Europa.

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A pesar de que allí las aguas oceánicas no son tan cálidas como las del Caribe –que precisamente fortalecieron los ciclones anteriores y propiciaron que alcanzaran una intensidad máxima–, sí son lo suficientemente calientes para que Ophelia mantenga su categoría de huracán durante los próximos días, a medida que gana velocidad.

Ophelia quedará atrapada en los “vientos del o este”, la poderosa corriente en chorro que mueve de oeste a este el clima en las latitudes medias. El huracán alcanzará este punto durante el fin de semana, cuando pase por Portugal y España y se enfile hacia Irlanda.

Cuando se encuentre con aguas más frías y con la corriente en chorro, es probable que Ophelia pierda sus características tropicales. Se espera que esto suceda antes de que alcance a Irlanda y a Gran Bretaña. Entonces el huracán pasará a ser una tormenta postropical (también conocida como ciclón extratropical). Sin embargo, eso no tendrá un impacto relevante en la fuerza del huracán en general: según los pronósticos, podría tener vientos de hasta 120 kilómetros por hora.

Met Éireann, el Servicio Meteorológico Irlandés, indicó que Ophelia”tiene el potencial para ser un evento de gran impacto en partes del país”. La entidad explicó que fuertes vientos y lluvias intensas pueden ser algunos de los efectos.

Aunque es inusual, no es la primera vez que una tormenta postropical alcanza las islas británicas. Los coletazos del huracán Gordon llegaron a Irlanda y a Irlanda del Norte en 2006, con vientos de 104 kilómetros por hora. Más de 120.000 personas se quedaron sin electricidad.