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El gobierno de Colombia y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) culminan esta semana en La Habana el sexto ciclo de negociaciones de paz, con las que han avanzado pero sin lograr aún un nuevo cese al fuego.

EFE

Tras su inicio con el presidente Juan Manuel Santos, el proceso ve peligrar su continuidad con la llegada al poder este 7 de agosto del discípulo político del expresidente Álvaro Uribe, el derechista de Iván Duque, quien ha anunciado que endurecerá las condiciones de la negociación.

María Ángela Holguín, canciller de Santos, estuvo en Cuba para acelerar los acuerdos. Con ella se reunió el jefe de la delegación del ELN en La Habana, Pablo Beltrán, quien adelanta algunos detalles y expresa un moderado optimismo en la continuidad del diálogo.

-Acaba el sexto ciclo, ¿en qué estado se encuentra la negociación?

Estamos cerrando el ciclo. Las dos partes hacemos un llamado al gobierno entrante para que retome el proceso y abra un séptimo ciclo, esa es una de las conclusiones. Estamos finiquitando un cese al fuego bilateral y unos diseños de un gran diálogo nacional. En el cese, aspiramos a dejar unos trazos gruesos de acuerdo.

-¿El camino para el cese al fuego está allanado?

-Está allanado en un gran porcentaje, incluso hemos hecho estudios de acuerdos, y vemos que hasta un 80% del acuerdo grueso está ya confeccionado (…) El gobierno saliente deja trazos gruesos, y la implementación y la firma del nuevo cese bilateral se hará con el gobierno entrante.

-¿Este cese al fuego en camino, es definitivo o es uno de los tantos temporales antes de la firma de un acuerdo?

-Será un segundo cese temporal que aspiramos que sea mejor que el anterior (del 1 de octubre de 2017 al 9 de enero de 2018) pero no será el del fin de la negociación porque estamos en el punto uno y son seis.

-Santos dice que el cese al fuego no ha sido posible porque el ELN no acepta algunos protocolos de verificación de la ONU…

-En el cese al fuego anterior algunos protocolos no quedaron precisos y eso inutilizó el mecanismo de verificación y la ONU quedó pintada en la pared. Eso llevó a que nos retiráramos del mecanismo verificador porque lo que nosotros pedíamos que se verificase los militares colombianos no lo aceptaban. Ahora hemos tratado que tenga elementos más precisos y el gobierno propone otros. Allí hay puntos de desacuerdo.

-¿Qué piden ustedes?

-Pedimos que este cese contemple acuerdos que lleven un alivio humanitario. El gobierno tiene que adquirir compromisos más fuertes para neutralizar la muerte de líderes comunitarios. En julio, el promedio de asesinatos de líderes supera uno diario.