Con 71 muertes en lo que va de 2016, Brasil vive un epidemia del virus H1N1, más conocido como gripe A, una enfermedad que se ha anticipado este año en el país y que se ha sumado a las preocupaciones del Gobierno en medio de la "crisis" del zika y a solo cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Río.

Con 71 muertes en lo que va de 2016, Brasil vive un epidemia del virus H1N1, más conocido como gripe A, una enfermedad que se ha anticipado este año en el país y que se ha sumado a las preocupaciones del Gobierno en medio de la «crisis» del zika y a solo cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Río.

La enfermedad ocasionó el doble de muertes entre enero y marzo de este año que en todo 2015, cuando se registraron 36 fallecimientos, según los datos divulgados esta semana por el Ministerio de Salud.

El titular de esta cartera, Marcelo Castro, afirmó recientemente que el Gobierno está «preocupado» porque el virus comenzó a circular por el país de «forma anticipada», lo que ha llevado a las autoridades a adelantar la campaña de vacunación en algunos estados, prevista inicialmente para el 30 de abril.

La mayor incidencia se registra en Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil y en el que se contabilizan 55 de las 71 muertes notificadas a causa del virus, que en 2009 puso en jaque a las autoridades sanitarias de todo el mundo.

La llegada de esta gripe antes del inicio del invierno austral llevó a la población a correr a los hospitales públicos y privados para vacunarse antes del comienzo de la campaña nacional, por lo que la vacuna se agotó en algunos centros médicos.

«Como el virus apareció antes de lo habitual, en la mayoría de las clínicas no había aún vacuna», afirmó la doctora Nancy Ribeiro, de la Sociedad Brasileña de Infectología.

La ausencia de vacunas en algunos centros fue aprovechada por algunas empresas, como un concesionario de coches, que llegó a ofrecer en un anuncio publicado en el diario O Estado de Sao Paulo medicación gratuita para sus clientes.

En términos de gravedad, la médica explicó que la epidemia es «aparentemente similar» a la de 2009, cuando la gripe A se propagó por todo el mundo en una pandemia que se cree que mató cientos de miles de personas.

Ribeiro resaltó que el combate al brote de H1N1 en 2009 fue conducido de manera equivocada por las autoridades sanitarias y hubo falta de medicación y de información, lo que ha quedado grabado en la mente de las personas y ha generado «pánico».

La recepcionista Elaine Fontes señaló que desconocía la fuerza de esa gripe y no vacunó a su hijo de siete años, al que le fue diagnosticada la enfermedad y sigue internado en un hospital público de Sao Paulo.

Según Fontes, los médicos le dijeron que están tratando al niño con tamiflu, un medicamento que, junto con el gel de manos, ha comenzado a escasear en algunas farmacias de la capital paulista.

Ribeiro precisó, no obstante, que el número de casos de personas con el virus H1N1 puede disminuir en las próximas semanas debido a la concienciación de las personas, que ya han comenzado a vacunarse y a adoptar medidas preventivas.

Las autoridades sanitarias ya comenzaron a trabajar para evitar la propagación del virus H1N1 en un momento en el que Brasil también lucha contra el mosquito Aedes aegypti, transmisor del zika, el dengue y la chikunguña.

El zika encendió las alarmas a finales del pasado año después de que especialistas brasileños señalaran que el aumento de casos de microcefalia en el país podría estar vinculado a este virus, del que todavía se desconocen muchos detalles.

El surgimiento de enfermedades, especialmente el zika, supone un quebradero de cabeza para las autoridades brasileñas, sobre todo de cara a los Juegos Olímpicos que Río de Janeiro organizará en agosto próximo y en los que se espera la visita de miles de extranjeros.