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El aporte de las coaliciones, acuerdos y respaldos políticos obtenidos tanto por Lenín Moreno (Alianza PAIS) como por Guillermo Lasso (CREO-SUMA) para la segunda vuelta electoral, deja reflexiones una vez que se conocen los resultados electorales definitivos, según analistas consultados.

El Telégrafo

Partiendo de que una alianza o acuerdo electoral es la unión temporal de dos o más organizaciones políticas con el fin de concurrir unidos a elecciones, en apoyo a una misma candidatura para incrementar el respaldo para triunfar, en los comicios del domingo 2 de abril se evidenciaron amplios acuerdos.

En el caso del ahora presidente electo Lenín Moreno, para la segunda vuelta contó con el respaldo, sea por alianza o acuerdo, con: Partido Socialista; Partido Comunista; Centro Democrático; Compromiso Social; Unidad Primero; Movimiento de Izquierda Revolucionaria; Movimiento Autonómico Regional; Alfaro Vive Carajo; Movimiento Conduce; Frente Amazonía Vive; Acción Regional por la Equidad, Pachakutik-Chimborazo; y Movimiento Agrario de Integración San Miguel.

Además, organizaciones como la de los Pueblos Montuvios; Federación de Comunidades Montuvias de Ecuador (Fedomec); Red Nacional de Mujeres; entre otras.

En cambio, el excandidato de CREO, contó con la adhesión de: SUMA; Pachakutik; Unidad Popular (ex-MPD); Fuerza Ecuador; Partido Social Cristiano; Adelante Ecuatoriano Adelante; Partido Sociedad Patriótica y Podemos.

A estos se sumaron políticos que integraron Cauce Democrático y Compromiso Ecuador: Osvaldo Hurtado, Pedro Pinto, Pablo Better, Wilfrido Lucero, Elsa de Mena, José Gallardo, Medardo Oleas, José Ayala, Macarena Valarezo, César Carrión, Fausto Cobo, Enrique Herrería, Betty Amores, Fanny Campos, Vicente Taiano, Héctor Banegas, Mariana Zamora, Rodrigo Paz, Roque Sevilla, Lourdes Tibán, Carlos Pérez Guartambel, Washington Pesántez, César Montúfar y otros.

El aporte no fue el esperado

Tras señalar que es normal y era previsible que los dos candidatos finalistas busquen sumar respaldo, el analista político Adrián Bonilla considera que es difícil decir con cuántos votos ayudaron los aliados, pero asegura que “sí hubo aporte”.

Y prueba de ello, señala Bonilla, es que en el caso de Guillermo Lasso subió del 28,09%, que alcanzó en la primera vuelta, a 48,85% de votos de respaldo del total de sufragantes en la segunda vuelta. “Entonces no se puede decir que no se debe a las alianzas ese incremento y que se debe a que subió la popularidad del candidato”.

Mientras Lasso aumentó en 21% el respaldo; Moreno subió cerca de 12%: pasó de 39,36% en la primera vuelta a 51,15%en el balotaje. Los dos candidatos crecieron.

“En el caso de Lasso, podríamos decir que le aportaron, pero no lo suficiente para ganar”, sostuvo, al admitir que los votos no son endosables y que es muy difícil determinar cuánto aportaron las alianzas.

Para Fernando Casado, analista y catedrático del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), hay que tomar en cuenta que se han roto muchos puentes por diferentes motivos y eso ha dado lugar a que haya una gran parte de la sociedad civil que se puso en contra del Gobierno y que en las elecciones votó en contra de Lenín Moreno.

Incluso dijo haber constatado contradicciones tan profundas, como el hecho de que algunas organizaciones, sin necesidad de hacer acuerdos o alianzas, han ido en contra de sus propios principios básicos, en referencia a movimientos de izquierda o indígenas que dieron su respaldo al candidato de la derecha.

La calidad del respaldo

El tipo de apoyo que recibieron uno y otro para la segunda vuelta tuvo gran incidencia, a criterio de la docente universitaria y analista Isabel Ramos.

Sostiene que, en el caso de Moreno, el esfuerzo estuvo encaminado a establecer encuentros directos. “Privilegió los espacios de acercamiento con la ciudadanía, a las concentraciones y recorridos, pero al mismo tiempo hubo un esfuerzo por acercarse a las  organizaciones de la población, a las cooperativas, los pequeños y medianos empresarios, organizaciones sociales y de base”.

Para la docente, Lasso hizo lo contrario: estableció compromisos con dirigentes de organizaciones políticas, de ciertos sectores de la sociedad a partir de “un diálogo de dirigencias y cupular”, como por ejemplo con militares de alta graduación en servicio pasivo, con los poderosos de las localidades y políticos o figuras a título personal, pero no con las bases.

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Ciertos respaldos le pasaron factura a Lasso

Isabel Ramos, catedrática universitaria y analista política, sostiene que el respaldo que otorgó al presidenciable de CREO el Movimiento Unidad Popular (ex-MPD), la dirigencia de la Unión Nacional de Educadores (UNE), Pachakutik, Sociedad Patriótica y otras organizaciones de la llamada partidocracia, incidieron negativamente en la candidatura deGuillermo Lasso, en el balotaje.

“En el intento de incrementar su base social, esto repercutió negativamente porque no fue bien visto por el sector medio para arriba, que es el votante de Lasso. Hacía mucho ruido el pacto con sectores de la izquierda tradicional”.

Cree que Unidad Popular hizo presencia en las calles con una actitud de militancia orgánica que, a la postre, sumó poco, “precisamente por la contradicción que significa que un espacio político que supuestamente defiende intereses populares apoye una candidatura de derecha neoliberal, la de un banquero”.

Además, puntualiza que el respaldo del alcalde de Quito, Mauricio Rodas, y de su movimiento SUMA, “no fue significativo, justamente porque todos sabemos que su popularidad ha bajado y es cuestionada, que es líder cantonal y que su presencia en actos públicos de apoyo fue mínima”.

En octubre pasado, Antonio Ricaurte, vocero del Movimiento VIVE, indicó que le sorprendió la alianza de Rodas con Lasso y calificó como “un grave error porque es una alianza de la extrema derecha’’.

Para el político, ‘’no caben espacios para que la centroizquierda haga acuerdos con la derecha’’, y dijo que la gente que rodea a Rodas lo llevó hacia esa tendencia.