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En la primera etapa del proceso de reconocimiento de los cadáveres se contempla una verificación de rasgos y características de los fallecidos. Este proceso se realiza en el Departamento de Medicina Legal en el noroccidente de Quito.

EL Comercio

Desde tempranas horas de este domingo 16 de julio del 2017 empezaron a llegar los familiares de las víctimas mortales que dejó el accidente de bus de la cooperativa La Maná, registrado el pasado viernes, en el km 31 de la vía Alóag-Santo Domingo.

Vestidos de negro los familiares de los fallecidos esperaron por noticias afuera del Departamento de Medicina Legal, ubicado en las avenidas Mariana de Jesús y Occidental. A las 08:00, un agente de la institución empezó a llamar, uno a uno, a los familiares de las víctimas para iniciar el proceso de reconocimiento de los cadáveres.

En la primera etapa se contempla una verificación de rasgos y características de los fallecidos. Este paso se lo realiza de forma oral, sin visualización de los cuerpos. Cada allegado ingresa a la morgue para referir detalles particulares de su ser querido (como placas dentales, formaciones óseas, entre otras) que sirvan para identificarlo.

Si la información concuerda con los datos ya obtenidos por los forenses, los cuerpos podrían ser entregados a sus familias en las próximas horas. Este fue el caso de Maribel Minda, quien ya reconoció a su hermana Silvana (de 34 años). Ella fue una de las primeras personas en ingresar y dar la información necesaria para identificar a su hermana.

Maribel dio con el cadáver de su hermana debido a que ella (Silvana) usaba una placa dental en la parte superior de su boca y por una cadena que llevaba en su cuello. Silvana había llegado a Quito el pasado miércoles para realizarse unos exámenes médicos y debía volver a Santo Domingo, el viernes.

De esta forma empezaron a reconocerse los primeros cuerpos de las víctimas que dejó este siniestro. Una ambulancia del Ministerio de Salud Pública estuvo presente en las afueras de la morgue. El objetivo fue brindar asistencia médica y psicológica a los familiares que estuvieron en este lugar.

Fuente: El Comercio