Cerca de un centenar de refugiados, entre ellos varios niños, fueron atacados con palos y piedras por un grupo de vecinos que querían evitar que vivan en un hotel proporcionado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

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Imagen referencial sobre refugiados - Créditos: Agencia EFE

El ataque por parte de unos 70 vecinos del pueblo de Vilia, a unos 55 kilómetros de Atenas, se produjo el pasado viernes tan solo horas después de que estas 20 familias llegasen procedentes de las islas del Egeo, confirmó a EFE la portavoz de la OIM en Grecia, Christine Nikolaidou.

Los atacantes no dudaron en golpear tanto a adultos como a niños, relató uno de los nuevos habitantes del hotel, golpeado en el pecho con un extintor por tres hombres que tiraron abajo la puerta de su cuarto y también patearon a sus dos hijas pequeñas.

A pesar de todo, nadie sufrió heridas graves, aunque las instalaciones sí fueron seriamente dañadas. Estas familias fueron trasladadas a Vilia desde las islas de Samos, Jíos y Leros, como parte del programa de refugio temporal y protección para refugiados y migrantes vulnerables Filoxenia de OIM, que cuenta con unos 50 hoteles en el continente griego y acoge a unos 6 000 beneficiarios.

Según Nikolaidou, a pesar del ataque estas familias continuarán viviendo en el hotel y están recibiendo apoyo y atención de trabajadores sociales, psicólogos y abogados. De momento, la OIM no tiene intención de iniciar acciones legales contra los responsables. Por su parte, según informan medios locales, el concejo municipal y varios vecinos tienen previsto presentar una demanda para exigir la expulsión de Vilia de los refugiados.

“Me avergüenzo de estas personas porque también son mis queridos amigos, a los que conozco desde hace años”, dijo a los medios la vecina Elisabet Andoniadu. ​ “¿No entiendo a qué tienen miedo: A los microbios? ¿a perder turistas? ¿Si el hotel estuviese lleno de chinos, tendrían algún problema?”, añadió.

Este tipo de reacciones racistas se están sucediendo en las últimas semanas en Grecia, como por ejemplo en la isla de Samos, donde más de dos tercios de los alumnos de un colegio llevan dos semanas sin acudir a clase desde que sus padres convocaran una huelga para evitar que compartan instalaciones con catorce niños refugiados.

Samos es una de las islas más congestionadas por la política de contención provocada por el mecanismo conjunto entre la Unión Europea y Turquía, con 3 981 personas viviendo en un centro de recepción capacitado para acoger a 648 personas, según datos del ministerio de Migración heleno.

Fuente: El Comercio – Nota Original: LINK