En NotiMundo Estelar, Augusto de la Torre, exjefe del Banco Mundial para América Latina, señaló que la liberación del precio de los combustibles era una medida que se tenía que tomar y que ningún otro Gobierno tuvo la valentía de hacerlo.

A través del Decreto Ejecutivo 883, el Gobierno eliminó los subsidios de la gasolina extra y el diésel. Crédito: El Telégrafo

El Gobierno resolvió eliminar el subsidio a la gasolina extra y al diésel como parte de las medidas económicas que anunció la semana anterior, en una cadena nacional. El precio que regirá para estos combustibles será el internacional.

Para Augusto de la Torre, exjefe del Banco Mundial para América Latina, Ecuador ha vivido con el subsidio a los combustibles desde los años setenta lo que ha contribuido a enriquecer a los contrabandistas, sobre todo en zonas de frontera.

“Si bien los subsidios tienen una racionalidad política, no tienen una justificación fiscal, distributiva o ambiental. Los recursos fiscales se fugan vía contrabando, el grueso de ese subsidio va a empresas grandes y a familias con dinero. El subsidio y el monopolio de la refinería estatal generan una lógica perversa, donde la refinería produce diésel de mala calidad”, dijo el Augusto de la Torre.

A criterio del experto en finanzas, el Gobierno debería completar la medida permitiendo que las gasolineras compren los derivados al mejor postor, dentro o fuera del país. Así habría productos de mejor calidad y precio, y la refinería de Esmeraldas perdería su monopolio y tendría que competir en un mercado abierto, obligándola a ser más eficiente o a cerrar, esto dijo, sin perjuicio de que el Gobierno decida subsidiar directamente el transporte público, para que los pasajes no suban mucho o, a cambio, mejore el servicio.

De la Torre reconoció que la mayor parte de países en el mundo tiene algún subsidio al transporte público, en ese sentido, el Gobierno podría dar una tarjeta magnética para que las familias más pobres la usen y así pensar en subsidios directos y focalizados.