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Los trabajadores del sector eléctrico de Venezuela comenzaron el lunes una huelga indefinida de brazos caídos, en demanda de un ajuste salarial que le permita sobrellevar la hiperinflación, y amenazaron con ampliar su protesta si el Gobierno del presidente Nicolás Maduro no atiende su reclamo.

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El sindicato de los trabajadores de la estatal Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), encargada de administrar el servicio, dijo que la huelga de brazos caídos no afectará la entrega del servicio de luz, ni las emergencias en hospitales y clínicas, así como tampoco en las empresas de alimentos.

El paro retrasará la atención de averías, explicó Alí Briceño, directivo del sindicato que agrupa a unos 17.000 trabajadores.

Los empleados de Corpoelec se han mantenido en sus puestos porque en caso de ausentarse podrían ser despedidos bajo la figura de ausencia injustificada, dijeron trabajadores. Las leyes venezolanas imponen estrictas normas para este tipo de protestas en empresas públicas, que prestan servicios considerados “estratégicos”, casi limitando el ir a un paro.

“Los trabajadores estamos pasando una situación grave”, dijo Ángel Navas, presidente del sindicato Fetraelec que encabeza la protesta, al argumentar que sus contratos de trabajo no han sido revisados desde hace siete meses.

Los precios en Venezuela han crecido más de 4.000 por ciento en los últimos siete meses, según datos de la opositora Asamblea Nacional que son los únicos disponibles puesto que el gobierno dejó de informar cifras oficiales desde diciembre de 2015.